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Sexualidad conflictiva domingo, 31 de diciembre de 2006 |



En anteriores posts, he esbozado sucintamente algunas de las características más básicas de la teoría queer y su aplicación, desde el ámbito académico, en las denominadas ciencias sociales [que de científicas tienen bastante poco]. Lo queer sobrepasa, con creces, los estrictos marcos académicos para plantear, desde una radicalidad discursiva manifiesta [cuyos orígenes han de retrotraerse a los discursos liberacionistas y lesbianistas radicales], proyectos sociopolíticos alternativos a las realidades heteronormativas y patriarcales. Desde la teoría queer, los historiadores, filósofos y sociólogos han propugnado una lucha alternativa a la realizada por el lobby lesbogay; las políticas de integración y/o asimilación promulgadas desde las instancias más consevadoras del movimiento LGTIB [lesbiano, gay, transexual, intersexual y bisexual], han sido ampliamente cuestionadas por el movimiento teórico-práctico queer. Desde el mismo, se han planteado alternativas factibles de cuestionamiento y oposición a las realides heteronormativas [que han logrado normalizar desde el discurso heterosexual las conductas homosexuales], a la vez que se construyen ámbitos de actuación no-normativos que renuncian a los mecanismos de integración y/o asimilación ya expuestos. De esta manera, lo queer se sitúa explícitamente en un ámbito marginal, absolutamente al margen de las dinámicas hetero y homonormativas.
Pero lo queer se identifica categóricamente con realidades más abiertas, flexibles y laxas; huye de lo considerado como normal por el discurso hegemónico y rearticula las realidades discursivas desde planteamientos que hacen frente a la norma sexual y a las identidades [sexuales o no] establecidas. Por ello, lo queer es políticamente incorrecto, antiliberal de base y contrario a cualquier marco de consenso sociopolítico; lo queer, al fin y al cabo, hace visible las incoherentes dinámicas estructurales del discurso mayoritario, para deconstruir las actitudes de consenso defendidas desde las instancias más cercanas a las posiciones hetero y homonormativas. Bajo el amplio paraguas queer, ya no sólo caben los homosexuales, transexuales o bisexuales, sino todos aquellos cuyos cuerpos no son el fiel reflejo de la imagen normativa, de los raros, deformes y, al fin y al cabo, distintos: los intersexuales.
Las incoherencias del discurso hegemónico han sido analizadas en profundidad por los teóricos queer; los discursos acerca de la homosexualidad [integrados todos en el mayoritario y normativo], tanto los normativos como los explícitamente homofóbicos o de resistencia/liberación, han acentuado [¿conscientemente?] las incoherencias discursivas del modelo normativo. Los primeros [homofóbicos] han tendido a reprimir las conductas homosexuales desde un discurso que enfermiza al distinto [en este caso, al homosexual] y lo sitúa en la perfieria de la normalidad. Los segundos, materializados por el movimiento subversivo contra-discursivo, han intentado construir una identidad [homosexual] natural, social, innata [una esencia interna homosexual], normalizada y contraria a la heteronormativa [pero desde esas mismas lógicas heteronormativas]. De esta manera, ambas posturas [homofóbicas y contra-discursivas] han legitimizado al otro, al distinto. El discurso homofóbico, al definir y delimitar la homosexualidad como práctica marginal intolerable e imposible de normalizar en el presente marco discursivo, ha permitido a la homosexulidad existir como tal [como práctica o realidad social], pero bajo el prisma alarmista de riesgo y amenaza para el orden y la estabilidad del modelo discursivo heterosexual.
Pero con toda probabilidad, el aspecto más interesante de toda la producción teórica queer es la relativa a las cuestiones de la identidad [sexual]. Lo queer rechaza sistemáticamente cualquier discurso esencialista que legitime identidades consideradas como naturales por el discurso mayoritario. Desde esta premisa, los teóricos queer definen las identidades como construcciones discursivas sujetas a los vaivenes del propio desarrollo histórico del discurso, abiertas a las transformaciones [radicales o no] de las rupturas discursivas [ver anteriores posts para entender este concepto]. La identidad seuxal no es una expresión de una esencia interior [en el caso del contra-discurso del lobby lesbogay, una esencia o deseo interno reprimido por el régimen discursivo hegemónico]. Para teóricas como Judith Butler, el sexo es el núcelo natural y el género la expresión sociocultural externa, efectos ambos de la sexualidad como régimen normativo, que crea identidades establecidas, naturales y estables. Para Butler, el sexo es un efecto del proceso de naturalización de la estructura social del género [de clara connotación heterosexual], por el cual se obliga al sujeto a identificarse con una determinada identidad sexual y de género, basándose en el hecho ilusorio de que la identidad responde a una interioridad que estuvo allí antes del acto de interpelación. La teoría queer critica los efectos excluyentes de las identidades esencialistas [tanto homo como hetrosexuales]; critica el hecho de que toda identidad sexual se construya a costa de otra identidad que la delimita y constituye.
Al fin y al cabo, la sexualidad como hecho social, se halla determinada y construida por una serie de relaciones de poder que lo politizan, hasta el extremo de desplegar un discurso normativo-represivo que legitima unos cuerpos, unos placeres, unas prácticas... sobre otras consideradas como desviadas, repugnantes, distintas... Para la producción teórica queer, tanto la heterosexualidad como la homosexualidad no son entes autónomos o separados, sino que responden a un mismo mecanismo de poder, a una relación que las construye como realidades. Lox teóricos queer reivindican para la sexualidad y sus identidades un carácter político conflictivo, laxo y abierto; plagado de incoherencias e incompatibilidades. Unas identidades, al fin y al cabo, necesarias pero imposibles a la vez.

Arde Barajas sábado, 30 de diciembre de 2006 |



Sin un comunicado de ruptura previa, la banda terrorista ETA ha puesto fin a nueve meses de tregua con el Gobierno de España a través de la colocación de un coche bomba en la T-4 del madrileño aeropuerto de Barajas. Al parecer, todos los incidios apuntan a una posible víctima, un hombre que se quedó dormido en un coche del parking donde explosionó la furgoneta-bomba etarra. Todo indica a que fue ETA la responsable de este nuevo atentado, tanto por el modus operandi como por las llamadas recibidas por diversas instituciones a través de un comunicante etarra anónimo.
Las consecuencias políticas de este atentado pueden ser enormes. En primer lugar, supone una violación de facto de las reglas del proceso de paz fijados entre el Gobierno de España y la banda terrorista vasca. En segundo lugar, supone una incompatibilidad manifiesta con el propio proceso [que exige taxativamente la ausencia de cualquier tipo de violencia y coacción]. En último lugar, el atentado repercutirá, sin lugar a dudas, en el rendimiento electoral del PSOE y su presente ejecutivo. Los socialistas españoles han manejado, de la peor de las maneras posibles, la oportunidad política para consagrar una definitiva paz en Euskad encarnada por la propia tregua. La inoperatividad del Gobierno, el estancamiento del diálogo, el recrudecimiento de la violencia callejera [Kale Borroka] y la oposición explícita y absurda del principal partido de la oposición, la derecha mediática y los ultraconservadores de la AVT han dinamitado por completo el proceso de paz.
La derecha de este país, enfrascada en dinámicas antidemocráticas más propias de una República bananera, utilizará electoralmente la ruptura del proceso de diálogo con los terroristas en beneficio propio, en lugar de apoyar incondicionalmente al Gobierno de España en su lucha contra el terror etarra. Los socialistas, incapaces de saber manejar un proceso de diálogo harto complejo, tendrán que recapacitar y dar explicaciones a todos los españoles por su nefasta política antiterrorista y su incapacidad para llevar a buen puerto la tregua etarra. Tanto unos como otros, ultraderechistas peperos y mediáticos y socialistas pseudo-progres deberán reflexionar acerca de su patético papel en esta tregua.
En cuanto a los propios terroristas, éstos han de entender que sus asquerosas actuaciones violentas no lograrán ninguno de los objetivos por los que matan y atentan. Ni la independencia de Euskal Herria ni la paz se lograrán, jamás, en un clima de violencia y coacción contra el resto de españoles y el Estado de Derecho. En el mundo post-11 de septiembre y 11 de marzo la vía del terror tiene poco futuro, por su inoperatividad absoluta y el profundo rechazo que sus violentos métodos tienen en las sociedades del mundo desarrollado. Ni las bombas ni los muertos son vías legitimas de lucha política; el Gobierno de la Nación está en su deber de romper la presente tregua con un comunicado oficial y emprender las actuaciones policiales y judiciales que considere oportunas para luchar contra la barbarie de ETA.

Tolerancia católica jueves, 28 de diciembre de 2006 |



No me sorprende la decisión adoptada por la Conferencia Episcopal Española y el Obispado de Córdoba respecto a la solicitud de la Junta Islámica de España para compartir el uso de la Mezquita de Córdoba. La Iglesia católica se ha negado a facilitar un doble uso de este conjunto religioso [musulmán y católico] y convertirlo en un templo único en el mundo. Los musulmanes españoles piden que la Mezquita [ojo al nombre] se convierta en un espacio ecuménico en el que cristianos y musulmanes puedan orar juntos; argumentan que la Mezquita de Córdoba podría convertirse en un espacio de paz y tolerancia interreligiosa maximizadas por las características históricas del propio conjunto religioso. Pero el obisp¡o cordobés Juan José Asenjo, en una muestra infinita de neoconservadurismo e integrismo católico, afirma que dicha medida sólo generaría confusión entre los fieles [se entiende que católicos], dando pie a la indiferencia religiosa. Pues vaya respuesta...
Este elemento católico también afrimó que las raíces cristianas de Córdoba merecen ser respetadas y que el obispado posee títulos jurídicos fehacientes para mantener el uso exclusivo de la Catedral por la Iglesia Católica. Tras leer semejantes comentarios poco más se puede decir al respecto; pero este integrista católico [no sólo existen integristas islámicos] ha de tener en cuenta que el conjunto religioso que defiende como exclusivamente católico, es un bien Patrimonio de la Humanidad, ergo, moralmente hablando, no es un bien para uso y disfrute únicamente de cristianos católicos y romanos. También olvida nuestro querido obispo que la significación histórica de Córdoba no se halla marcada únicamente por las raíces cristianas de las que habla; Córdoba fue la ciudad epicentro de lo que muchos historiadores llaman el fenómeno de las tres culturas [judeocristianos y musulmanes], capital del Emirato independiente y posterior Califato omeya cordobés. Y es que, con una simple visita a una de las más increíbles ciudades peninsulares, cualquier gilipollas entendería que la impronta de al-Andalus se halla en cada rincón de Córdoba.
El problema de fondo es la explícita ideología integrista de la que hacen gala los prelados católicos y su santo padre; hablan de ecumenismo religioso, entendimiento interreligioso monoteísta; de reforzar los lazos que unen a las confesiones que creen en el único dios habido y por haber; de tolerancia y respecto..., para luego defender políticas religiosas segregacionistas que distorsionan las dinámicas históricas y edifican realidades cristianocéntricas marcadas por la defensa de la verdad única encarnada por Jesús-Cristo [el término historiográfico más adecuado] y su mensaje. ¿Los católicos pretenden que el resto de confesiones religiosas [y los no-religiosas] sean tolerantes con su mensaje y su activo proselitismo, mientras ellos sigan haciendo gala de su intolerancia religiosa manifiesta? ¿Cómo pretenden llevar a cabo el diálogo interreligioso y ecuménico con semejantes actitudes excluyentes?

La frontera miércoles, 27 de diciembre de 2006 |



Por suerte o por desgracia, nuestras ínsulas atlánticas forman parte integral del continente más castigado de todos; un brazo de mar de tan sólo 97 km separa al primer del cuarto mundo, en lo que las Naciones Unidas han calificado como la mayor brecha socioeconómica del planeta. La frontera de mar que separa a España de África [el estrecho de Gibraltar y Canarias] constituye la separación física más radical de cuantas existen [incluso mayor que la frontera entre Estados Unidos y México]. Aquí, más que en ningún otro lado del globo, las diferencias norte-sur son más que palpables y el fenómeno migratorio [al que los españoles y canarios no somos ajenos] una dinámica histórica en toda regla.
La opulencia, nuestro consumista estilo de vida y la imagen idealizada del mundo desarrollado han convertido a España en el segundo receptor de inmigrantes del mundo, tan sólo detrás de Estados Unidos [pero que a diferencia de España, cuenta con una población siete veces mayor y una mejor capacidad de asimilación]. España parece haber superado todas los récords y estadísticas existentes en lo relativo al fenómeno migratorio; se ha convertido en el primer Estado miembro de la Unión Europea en envío de remesas a terceros países [abarcando casi el 40% del total de las remesas enviadas desde el espacio comunitario, unos 6.000 millones de euros], sólo superada por Estados Unidos y Arabia Saudí. Las remesas de los inmigrantes representan el más alto porcentaje del PIB de toda la Unión Europea, un 0.39%, y el crecimiento del trabajo realizado por inmigrantes ha crecido más que en ningún otro lugar del globo durante la década 1994-2004, con un crecimiento del 551%.
Pero si nos centramos en nuestras islas, la cuestión migratoria se halla fuertemente marcada por el drama humano encarnado por los cayucos y las estremecedoras imágenes de inmigrantes agonizando tras días de travesía en el Atlántico. Se calcula que unos 6.000 africanos han perecido en su intento por alcanzar nuestras costas, según la viceconsejería de Inmigración; tan sólo se han podido recuperar unos 600 cuerpos. Hasta la fecha [27 de diciembre], 31.058 inmigrantes habían llegado a las costas canarias en cayucos, es decir, en un sólo año han arribado a nuestras costas casi el mimso número de inmigrantes que entre 2002-2005. Las consecuencias políticas y sociales de semejante fenómeno siguen abiertas. Por islas, Tenerife ha sido la que mayor número de inmigrantes ha recibido: 17.261, es decir, el 55% del total seguida muy de lejos por Gran Canaria, con 5.398 [17%]; La Gomera, 3.371; Fuerteventura, 2.232; El Hierro, 1.974; Lanzarote, 822. Por provincias, Santa Cruz de Tenerife recibió 22.606 inmigrantes [72%], mientras que Las Palmas de Gran Canaria recibió 8.452 [27%].
Los políticos canarios y españoles han tratado, de la peor de las maneras posibles, frenar un fenómeno natural imposible de detener; a través de medidas coercitivas [iniciativa Frontex], implorando ayuda económica y vigilancia a la Unión Europea o achacando el fenómeno a las política sociales del ejecutivo socialista. Ninguna de las opciones que hasta ahora se nos han presentado son válidas, no sólo por su inoperatividad a largo plazo, sino porque no son capaces de solucionar los problemas que empujan a cientos de miles de seres humanos a arriesgar sus vidas paar llegar a nuestras costas. Si bien es cierto que el Plan África del ejecutivo de Rodríguez Zapatero es muy loable, en tanto en cuanto España jamás ha contado con una política específica para el África subsahariana, los límites del mismo son más que evidentes. Las políticas de cooperación y desarrollo con el África más pobre son meros parches para un problema de una envergadura brutal; la guerra, el hambre, la pobreza extrema y las ansias de millones de seres humanos seguirán empujando a generaciones enteras hacia la frontera con el rico norte. Ni el Frontex ni la mayor de las vallas oceánicas serán capaces, jamás, de impedir un fenómeno que se nos presenta como el mayor de los retos del presente siglo. La única solución viable pasa por mitigar las profundas diferencias socioeconómicas existentes en esta terrible frontera; la barrera física y económica que representa el Atlántico no nos salvará de seguir siendo el principal polo de atrracción de millones de africanos cuyo único y justo deseo es el de escapar del mayor drama contemporáneo existente: la lenta agonía de todo un continente.

Memoria histórica 3 |



En anteriores posts creo haber puesto a caldo el proyecto de Ley de Memoria Histórica del Partido [Socialista Obrero] Español. Las críticas al citado proyecto legislativo no han arreciado desde que Izquierda Verde y Esquerra Republicana de Catalunya amenazasen explícitamente con boicotear esta broma pesada de los socialistas españoles. A pesar de que el PSOE ha aceptado varias enmiendas presentadas por los grupos de izquierda de este país, el proyecto parece básicamente inviable a estas alturas; es inviable porque no reconoce el derecho de las víctimas de la dictadura y la contienda a la anulación jurídica de sus procesos [no podemos hablar de juicios en el sentido democrático del término], y porque carece de las premisas básicas del espíritu que lo vio nacer: poner fin a una de las principales injusticias del proceso de tránsito hacia la democracia, la rehabilitación de la memoria histórica colectiva.
Al parecer nuestros socialdemócratas zapateristas habían olvidado incluir a los homosexuales represaliados por la dictadura en su proyecto de Ley. Semejante olvido me consterna personalmente, ¿cómo puede un partido político que ha abanderado la causa matrimonial del lobby lesbogay olvidar incluir a los homosexuales en el citado proyecto legislativo? A mi lo único que me confirma este hecho es que el Partido [Socialista Obrero] Español carece del más mínimo interés por los derechos de los homosexuales [algo que ya manifestó explícitamente durante su anterior etapa de gobierno, 1982-1996]. Y es que si bien los petardísimos matrimonios gays aportan un caudal infinito de votos [la demagogia sociogay y el simplismo ideológico zapaterista parecen calar bien entre los homosexuales de clase media], la compensación moral y material de los homosexuales que dieron con sus huesos en las cárceles del sistema franquista no parece ser un potencial reclamo electoral. ¿A quién puede importarle compensar, de alguna manera, a aquellos que sufrieron violaciones, condiciones denigrantes, cárcel y apartheid sexual cuando en este país disfrutamos de esa fantástica reforma legal que ha permitido que personas del mismo sexo emulen los patéticos ritos del heteropatriarcado?
Personalmente aborrezco toda la parafernalia mediática relativa al lobby lesbogay, sus estúpidos matrimonios gays y sus orgiásticas fiestas del orgullo. Es absolutamente inaceptable que el partido gobernante [PSOE] haya excluido a los homosexuales del proyecto de Ley de Memoria Histórica, y que para poner remedio a semejante despropósito, el ejecutivo de Rodríguez Zapatero haya optado por una fórmula alternativa al marco de la prometida Ley. Según afirman fuentes cercanas al gobierno y la Asociación de ex-presos sociales, los socialistas apoyarían una propuesta para indemnizar materialmente con 12.000 euros y una paga mensual de 700 euros a los pocos homosexuales represaliados que aún quedan con vida [alrededor de unos 100]. Pero, ¿qué pretenden los socialistas con su fracasado proyecto de Ley de Memoria Histórica excluyendo a determinados colectivos que sufrieron, al igual que el resto, los mecanismos represores del régimen? ¿Pretende el PSOE institucionalizar la memoria histórica sin tener en cuenta a los represaliados del postfranquismo y la transición [1975-1979] y a los homosexuales?
Los homosexuales fueron perseguidos sistemáticamente por el régimen durante todo el lapso de tiempo en el que Franco y sus acólitos coparon el poder. En enero de 1979 [atención a la fecha] abandonaron las prisiones de Huelva [dedicada a los homosexuales activos] y Badajoz [a los pasivos] los últimos homosexuales encarcelados por el sistema. Pero la historia de la represión contra los homosexuales parece haberse iniciado desde los inicios del propio régimen; hacia la segunda mitad de la década de 1950, se tiene constancia de la existencia de un campo de trabajo agrícola en Fuerteventura [Tafía], donde se llegaron a enviar a más de un centenar de homosexuales que recibieron tratos brutales en barracones de nulas condiciones higiénicas, a la par que realizaban trabajos forzosos de especial dureza. Durante la década de 1970, los historiadores calculan que alrededor de 1.000 homosexuales pudieron haber pasado por las cárceles de Huelva y Badajoz, pero el número total en el resto de España es casi imposible de ser precisado [se cree que unos 4.000]. Muchos homosexuales, especialmente los de clase media, no pasaban por las prisiones, ya que directamente eran tratados por médicos o sufrían la represión de su propio entorno familiar. Los homosexuales de los estratos sociales inferiores, del campo y de los pequeños pueblos fueron los que más sufrieron los mecanismos represivos del régimen. Las lesbianas también se libraron se pasar por las cárceles españolas, ya que sólo se ha constatado un único caso de encarcelamiento por lesbianismo [al parecer, la mayoría de las lesbianas pasaron por centros psiquiátricos]. Tanto en prisión como en el psiquiátrico, los homosexuales tuvieron que someterse, a la fuerza, a terapias de electro-shock o fórmulas conductistas para que los homosexuales pasaran a ser heterosexuales. En esas terapias se pasaban imágenes de hombres y mujeres sólos o manteniendo relaciones, pero cuando aparecían imágenes de hombres en solitario le eran aplicadas descargas al homosexual en tratamiento.
El País publica en su edición online el reportaje Homosexuales peligrosos, en el que relata la historia de Rampova, que con tan sólo 14 años ingresó en la cárcel de Barcelona por maricón [como él mismo afirma haber oído]; fue detenido otras dos veces y jamás fue juzgado por un tribunal del franquismo. El testimonio de Rampova estremece: los presos pagaban a los vigilantes para colarse y violarnos. Luego nos pegaban palizas para demostrar que ellos no eran gays. Venían cinco, seis veces al día. A veces hasta ocho. He tenido más violaciones que relaciones consentidas. [...] No me interesa mucho la indemnización [en referencia al dinero prometido por el PSOE como compensación material]. Se habla de 12.00o euros, ¿a cuánto toca eso por violación ?

Nocheperra domingo, 24 de diciembre de 2006 |



Creo haber afirmado en algún post anterior que personalmente detesto la Navidad, sus patéticas cenas, sus obligaciones consumistas y la falsedad generalizada del populacho durante estas fiestas. Pues bien, hoy celebramos para suerte o desgracia de muchos, el día más falso de todo el año; y es que la Nochebuena es uno de los mayores esperpentos a los que tenemos que enfrentarnos anualmente sin poder rechistar: el imperativo de cenar con la familia más próxima no es más que un subproducto del discurso del patriarcado, una obligación moral para y con nuestros, en ocasiones, desestructurados y fatídicos núcelos familiares. Y lo que es peor, la Nocheperra sigue manteniendo en nuestra eterna y siempre católica España un profundo sentido sacro, marcándose con el nacimiento del mesías cristiano el único día del año en el que tod*s nos vemos obligad*s a cenar con nuestras familias.
De todos es conocido el hecho de que los banquetes y la comida, siempre han actuado como un eficaz medio de socialización entre las personas. En nuestra cultura solemos asociar la gastronomía con las reuniones entre amigos y la familia; pero también relacionamos la comida con el amor [en su vertiente más romántica] o con las celebraciones de todo tipo [cumpleaños, aniversarios, éxitos, patéticas bodas, celebraciones religiosas...]. Este hecho confiere a la comida y al banquete una posición central en nuestras vidas, otorgándole, en algunas ocasiones, un sentido ritual poco coherente. El discurso nos obliga [de la peor manera posible] a reunirnos con aquellos a los que en teoría amamos; nos obliga a desenvolvernos en una mesa con familiares con los que mantenemos algún tipo de conflicto; nos obliga a pasar una, dos o tres falsas horas con nuestras desestructuradas familias.
Lo peor de los imperativos y obligaciones del discurso hegemónico es el hecho evidente de que existen muchas familias rotas por la muerte de alguno de sus integrantes, lo que a su vez genera un dolor anexo enfatizado por el inconsciente [o no] recuerdo del ausente; para aquellos que hemos perdido a un familiar, sea padre, madre, herman*, abuel*..., la Nochebuena puede suponer cosas que para el resto pasan desapercibidas. Y es que la crueldad del discurso no parece tener límite alguno; ¿qué deben hacer aquellos que han perdido a toda su familia y se encuentran sólos durante estas fechas? ¿Cómo reaccionan aquellos que se encuentran lejos de sus casas, en países diferentes y sin medios para reunirse con sus familias? ¿Qué hacemos las pequeñas familias de no más de tres miembros, con alguna notable auscencia a nuestras espaldas? De esta manera, las obligaciones discursivas pueden llegar a ser así de perras: las fiestas cristianocéntricas y patriarcales nos recuerdan a los ausentes, nuestros problemas personales, nuestras a veces infelices vidas; y lo que es peor, anualmente nos recuerdan a aquellas familias alternativas que por distintas circunsatancias no siguen el modelo normativo, que formamos núcleos familiares desestructurados cuyas dinámicas internas pueden ser distintas a las del resto. El discurso nos obliga a amar durante unas horas, días o semanas [básicamente el lapso de tiempo navideño] a los nuestros, mientras que durante el resto del año, la ideología del heteropatriarcado [que lleva implícita la ideología de la Iglesia católica] avala contextos de violencia familiar de todo tipo o sanciona un caduco modelo familiar tradicional inviable a estas alturas.

Historia en crisis sábado, 23 de diciembre de 2006 |



Jamás entendí el porqué de mi especial interés por la disciplina histórica; a veces maldigo el día y el momento en el qué decidí cursar esta larga y tortuosa carrera. Tras un par de buenos años enfrascado en las dinámicas universitarias [carentes de cualquier lógica posible] he llegado a la conclusión de que mi futura profesión carecerá de cualquier sentido posible. La función práctica del/la historiador/historiadora en el futuro más próximo es más que cuestionable. La historia se halla sumida en una gran crisis; para algunos, esta crisis es producto de lo que en su día el enterado de Fukuyama llamó el fin de la historia, una burda teoría [al servicio de los intereses del capital y el neoliberalismo imperial] que afirmaba que la evolución histórica concebida como el desarrollo ideológico de la humanidad habría llegado a su fin en 1989 [con los procesos de descomposición interna del bloque del socialismo real]. Para Fukuyama la humanidad habría logrado llegar a un estadio de evolución histórica tal, que la única realidad político-social factible sería la brindada por la democracia de corte liberal [universalizada hasta el extremo de ser la opción final de gobierno]. De esta manera, el energúmeno de Fukuyama argumentaba que todas las sociedades humanas terminarían abrazando el liberalismo en el plano político; el neocapitalismo en el económico; y el consumismo de masas como forma cultural universalizada por el progreso indiscutible del capital y sus dinámicas.
Fukuyamadas aparte [las lógicas neoliberales carecen de la seriedad necesaria para ser debatidas], la crisis de la historia parece aún más ilógica si tenemos en cuenta la creciente demanda de historia [a través de una amplia gama de productos históricos de consumo ofrecidos por el sistema] de una parte sustancial de las sociedades actuales. Esta sed por el conocimiento histórico parece haber beneficiado a todos menos a los historiadores profesionales. El imparable avance de la novela histórica, las salvajes incursiones periodísticas en la teorización histórica o el hecho manifiesto de que la historia se haya convertido en un bien más al alcance de cualquiera, parecen haber jugado una mala pasada a aquellos que se consideran profesionales de una disciplina difícilmente categorizable. De esta manera, y en cierto modo, la crisis de la disciplina histórica y de la función del historiador como mediador entre el pasado y la sociedad del presente, se debe a la incursión o a la ocupación de los puestos anteriormente ocupados por los profesionales de la historia por escritores, periodistas, políticos...
Si bien es cierto que la necesidad de una renovación profunda de las bases mismas de la disciplina era un imperativo hace unas décadas, el problema de fondo [la función de los historiadores y de la historia en el mundo actual] no parece haberse solucionando a través del intrusismo periodístico o literario. Las sociedades del presente no podrán jamás entender las dinámicas históricas de las sociedades pasadas a través del prisma de la ficción ofrecida por la literatura o el periodismo basura y partidista. Parte de la culpa de esta crítica situación la tienen los propios historiadores profesionales, enfrascados en sus dinámicas académicas. Pero desde mi perspectiva personal, el estancamiento teórico y la crisis de una determinada forma de concebir la evolución de las sociedades del pasado es la principal causa del estado crítico que vivimos. No es posible avanzar con unos marcos teóricos y analíticos anclados en concepciones anacrónicas [marxismo, estructuralismo, historia social, historia sociocultural, positivismo....]; y mucho menos podremos avanzar en el conocimiento histórico si una parte sustancial del gremio de historiadores sigue considerando su disciplina como una ciencia social; la historia carece de los mecanismos básicos para ser considerada una ciencia en el sentido tradicional del término.
Pero si la disciplina histórica no ha logrado consolidarse como ciencia social a través de su dilatado desarrollo historiográfico, esto no significa que aquello a lo que nos dediquemos los historiadores sea hacer ciencia-ficción. A través de nuevos marcos de análisis y las emergentes teorías multidisciplinares [sociología, psicología, lingüística...], los historiadores del presente y del futuro serán capaces de ofrecer alternativas factibles a esta situación de estancamiento perpetuo. La deconstrucción histórica es una vía muy factible, pero de un coste atroz para algunos. Supone desmontar el entramado ideológico-teórico que ha sustentado una forma de entender el pasado dominado por categorías consideradas como naturales: el Estado, la política, el individualismo personalista, la descriptividad... Una historia dominada por las categorías de análisis del heteropatriarcado, al servicio de los intereses del Estado-Nación clásico y del hombre blanco heterosexual; una historia en la que aún hoy, la mayor parte de estos gilipollas que se dicen historiadores académicos [que cuentan con una plaza de por vida en alguna de nuestras patéticas universidades provinciales], excluyen a los subalternos, a las voces discordantes con la versión oficial brindada por la historiografía tradicional. Ni las mujeres, ni los homosexuales, ni los pueblos colonizados ni las culturas subversivas..., todos han sido y siguen siendo sometidos a una vergonzosa exclusión de la que todos somos partícipes. Pero lo peor de todo, es que los intentos por incluir a los subalternos han partido desde dinámicas y perspectivas históricas tradicionales, lo que automáticamente hace inviables tales intentos de apertura histórica.
Desde el giro-lingüístico, la teoría queer, la teoría post-colonial y el complejo entramado de teorías postmodernas, los historiadores intentan provocar una revisión comprometida con los fundamentos básicos de la disciplina histórica. La crisis ha de ser superada a base de deconstrucciones, revisiones y reconstrucciones; la rearticulación del discurso histórico ha de partir de estas premisas y de que la función de los historiadores del futuro pasará por una mayor conciencia crítica de nuestro trabajo y de nosotros mismos como profesionales de una disciplina harto compleja, pero básica para el entendimiento de nuestro mundo actual.

Escalofriante |



La hipocresía del Partido [Socialista Obrero] Español y su gobierno no tiene límites; leo en un comunicado conjunto de Greeenpeace España, Oxfam-Intermón y Amnistía Internacional que España es el primer proveedor mundial de municiones del África subsahariana, unas exportaciones que se realizan sin ningún control estatal posible hasta la fecha. Estas ONG han criticado al gobierno de Rodríguez Zapatero por incumplir el plazo [hmm esto me suena] para presentar una ley que regule el comercio de armamento. Al parece, el 30% de las ventas de armamento español no superarían el Código de Conducta de la Unión Europea que estipula que los países miembros no deben vender material armamentístico a países o zonas inmersos en conflictos armados, en los que se violen los derechos humanos o en los que imperen la pobreza, la miseria y el hambre.
Al parecer, nuestro pacifista presidente del gobierno y su ejecutivo habían prometido el 13 de diciembre de 2005 aprobar en menos de un año una ley que regulara la venta e importación de armamento, ergo, regular de una vez por todas los materiales que alimentan y perpetúan las guerras que tanto critican los socialistas españoles. La proposición no de ley, aprobada por unanimidad por todos los grupos políticos presentes en el Congreso, exhortaba al gobierno a crear una ley que hiciera menos opaco el comercio español de materiales de guerra; hasta la fecha las respuestas del actual ejecutivo pacifista español al problema han sido nulas. Los datos oficiales de 2005 [no nos olvidemos que el comercio de armas es uno de los negocios más turbios de los existentes] afrman que España vendió materiales armamentísticos por valor de 419 millones de € a 48 países, entre ellos naciones en conflicto o en los que se violan sistemáticamente los derechos humanos básicos. También se vendió tecnología y productos de doble uso a 56 países por valor de 58 millones de €, destacando la venta de material nuclear [reactores y uranio empobrecido] a la siempre democrática República Popular China. Hay que destacar el escalofriante dato de que España es el primer exportador mundial de municiones al África Subsahariana; se estima que se vendieron 37 millones de cartuchos únicamente a Ghana en 2004, pero estas ventas no aparecen en los datos oficiales porque se hicieron pasar por munición de caza.
Si lo de las municiones os ha dejado igual de estupefactos que a mí, no os perdais la segunda parte de esta terrible historia de doble moral socialista. Al parecer nuestro Presidente del Gobierno y su ejecutivo, mientras andan apoyando procesos de paz en el interior y en el exterior [paz en Euskadi, retirada de tropas españoles en Irak, actuación de tropas españolas en Afganistán...], autoriza, a la vez, que empresas españolas fabriquen y exporten las temidas y brutales bombas de racimo. Además, el Ejército de nuestra gloriosa España [nótese el tono jocoso] posee un arsenal [dicen que limitado] de este tipo de bombas. Este tipo de bombas han sido utilizadas en diversos conflictos desde la década de 1960, principalmente por aquellos países pertenecientes a la Alianza Atlántica y en conflictos como el palestino-israelí, Líbano, Afganistán, Vietnam, Irak, Kosovo, o Laos. Sólo en el Líbano se estima que en la guerra de este verano contra Israel, los hebreros dejaron aproximadamente 1 millón de submuniciones sin detonar, con el peligro extremo que estas bombas suponen para los civiles [especialmente niños].
Las bombas de racimo están formadas por una "bomba contenedor" que puede ser lanzada desde tierra, mar o aire; durante su trayectoria contra el objetivo fijado, la bomba se abre expulsando cientos de submuniciones [una especie de metralla] que se dispersan ampliamente. En teoría, las bombas de racimo estallan al impactar contra el objetivo, pero esto no siempre ocurre. Estas bombas actúan de forma indiscriminada, sin tener en cuenta blancos militares o civiles; poseen una altísima tasa de error y afectan casi en exclusiva a las poblaciones civiles, lo que se traduce en que el 98% de sus víctimas sean inocentes, y muy especialmente niños. Aquellas bombas que no estallan [alrededor del 30%] se convierten en una especie de mina antipersona, y son incluso más peligrosas que éstas ya que están diseñadas para matar y no para herir o mutilar. Si bien es cierto que las minas antipersonales fueron prohibidas por el Tratado de Ottawa de 1997, las bombas de racimo aún no han sido sometidas a un procedimiento internacional similar. A pesar de ello, Noruega ha decidido abanderar la causa y liderar el emergente grupo de países contrarios a estas máquinas de la muerte. En febrero del presente año, Bélgica se convertía junto a Noruega en el primer país en prohibir la fabricación, venta, uso y almacenamiento de este tipo de bombas en su territorio; en febrero de 2007 se espera que estos dos países inicen una campaña internacional para prohibir las bombas de racimo.
Mientras, en la España de la pax socialista tenemos que seguir aguantando las insolencias de un Gobierno no sólo contradictorio en sus tesis, sino con unas políticas globales en ocasiones inasumibles por aquellos que nos consideramos de izquiedas. ¿Cómo puede el señor Zapatero seguir promocionando la estúpida pantomima de la Alianza de Civilizaciones, que en teoría promueve la paz y la concordia entre los pueblos del mundo, mientras en su país sigue produciéndose armamento de dudosa moralidad que mata y asesina en cientos de países del globo? ¿Cómo pretenden los socialistas compaginar las ayudas al desarrollo previstos en el Plan África con la venta masiva de municiones y armas ligeras a los países en conflicto del África subsahariana? ¿Nos están tomando por gilipollas estos falsos socialistas? Yo no dudo en afirmar una y otra vez que los socialistas españoles hacen uso de una doble moral que va mucho más allá de la desarrollada por la derecha española. Con sus políticas vacías, marcadas por una retórica intragable, estos elementos de centro [no, no son de izquierda ni lo serán jamás] pretenden desarrollar una tarea ejecutiva neutra, ambivalente y sin compromisos factibles con los valores básicos de una sociedad que se dice democrática. ¿A qué juegan los socialistas españoles? ¿A tomarnos el pelo a los españoles hablando de paz, talante, concordia mientras venden materiales para la guerra [materiales para matar] al continente más afectado por la mayor plaga humana habida y por haber?
Para más información lean el informe de Greenpeace acerca de las bombas de racimo, atlamente recomendable:
http://www.greenpeace.org/raw/content/espana/reports/informe-bombas-de-racimo-la-l.pdf

Problemas de género viernes, 22 de diciembre de 2006 |



Lamentable puede considerarse el espectáculo mediático creado en torno al caso de la atelta india Soundarajan Santhi. Al parecer, esta india procedente del Estado de Tamil Nadu no logró pasar una prueba de género efectuada tras ganar la medalla de plata en los Juegos Asiáticos. Todos los diarios consultados, tanto los escritos en inglés como los españoles, no han dudado en reproducir la frase prueba de género sin ningún tipo de remordimiento periodístico alguno [bueno, es que dudo que los periodistas tengan remordimientos]. Pero, ¿a qué coño se refieren cuando hablan de prueba de género? Pues al parecer, estos descerebrados copiadores de noticias parecen creer que una prueba de esas determina la sexualidad binaria de una persona, ergo, si se es hombre o mujer. Y peor aún, tanto El País como El Mundo se han atrevido con titulares de dudosa ética periodística: No es ella, es él o La subcampeona de 800 metros es él; lamentables titulares, sin lugar a dudas.
En la India la categría hijra se emplea para hacer alusión a aquellos individuos transgénero, travestis, eunucos, intersexules, homosexuales..., cuya categorización escapa a las lógicas binarias establecidas. Los hijra se hallan fuertemente arraigados en el sistema cultural y en la historia del subcontinente indio, de hecho, existen evidencias de la existencia de hijras de más de 4.000 años de antigüedad. En algunos momentos del pasado védico indio, el complejo sistema social dio cabida a los hijras bajo la denominación del "tercer sexo natural", lo que implica que en determinados períodos históricos estos individuos transgénero o intersexuados pudieron haber gozado de un reconocimiento social en el orden natural del sistema védico. De hecho, el sistema tradicional indio enlazaba a los hijras con el dios Siva [o más bien con la imagen shiva-shakti] caracterizado por ser una divinidad mitad masculina, mitad femenina; asexual, sin forma ni edad. Los hijras han sido capaces de formar amplias redes de solidaridad grupal materializadas en comunidades propias bien organizadas, cuya unidad básica [a imitación de la unidad familiar] es la casa; comunidades basadas en un sistema de matriarcado radical regido por leyes propias desarrolladas por un consejo de ancianas. A pesar de que los hijras han ostentado un papael determinado en la sociedad hindú tradicional [y una posición explícitamente visible en la misma], en las últimas décadas han sido sometidos a una contante represión y/o marginalización que ha desembocado en nuevas formas de subsistencia y organización comunitaria. De esta manera, la mayor parte de estos individuos transgénero o intersexuales han optado por convertirse en trabajadores y trabajadoras del sexo, someténdose a la violencia sexual, de género o al rechazo de una buena parte de la sociedad del subcontinente.
El gran problema con el caso de la atleta india y los demás hijras del subcontinente indio radica en que el trato, tanto estatal como público que se les brinda, está siendo ampliamente mediatizado por las lógicas binarias del discurso heteropatriarcal. Desde una perspectiva queer, los hijras desafían a la lógica establecida subvirtiendo las identidades [o más bien transformándolas], ya que a pesar de que la mayor parte de los hombres y mujeres transgénero/intersexuales indios optan por reproducir los comportamientos estereotipados del sexo tradicional al que acceden, también han logrado desarrollar una cultura sexual y de género alternativa a la del hombre/muje tradicionales. La mayor parte de la comunidad hijra reivindica la noción del tercer género como espacio alternativo y factible para los cerca de 5 millones de hijras presentes en la India. Reivindican su condición alternativa a través del rescate del antiguo discurso del Ramayana [que establecía la existencia de tres sexos en la India antigua] y su categorización particular, en un claro desafío a las dinámicas casi univerales heteronormativas y patriarcales.
El caso de esta atleta hijra demuestra que la mayor parte de las sociedades modernas son incapaces de entender las reivindicaciones del discurso teórico [y práctico] queer; los medios periodísticos siguen anlcados en la bipolaridad identitaria hombre/mujer, pene/vagina, sin tener en cuenta la multiplicidad de realidades sexuales emergentes, y lo que es peor aún, reproducen unas lógicas caducas, sectarias y excluyentes que no ayudan a la normalización de las identidades sexuales alternativas.

Homosexualidad convulsa lunes, 18 de diciembre de 2006 |

Ya he criticado en anteriores posts la posición mayoritaria del lobby lesbogay acerca de la necesidad de construir una identidad homosexual heteronormativa, equiparable a las estructuras básicas de la sociedad heteropatriarcal. A pesar de que las motivaciones son aparentemente buenas [intentos de incluir a los homosexuales en la sociedad heteronormativa], los resultados estan siendo bastante ambiguos. Los datos del úlitmo eurobarómetro revelan que la mitad de los europeos se oponen a la vía convencional defendida por el citado lobby homosexual: los matrimonios entre personas del mismo sexo son ampliamente rechazados en algunos estados miembros de la Unión. El 49% de los ciudadanos de la Unión Europa rechaza estos nuevos modelos de familia, frente a un 44% que los apoya. Como es lógico, los holandeses son los más favorables a este medida, un 82% de los mismos apoyan a los matrimonios homosexuales, mientras que en España la cifra ronada el 56% de apoyos [una cifra espectacular y muy positiva si tenemos en cuenta nuestra evolución histórica contemporánea].
El matrimonio entre personas del mismo sexo está autorizado únicamente en tres estados de la UE: en los Países Bajos, Bélgica y España, mientras que Suecia y Reino Unido tienen legislaciones que favorecen uniones civiles [no matrimonios] entre homosexuales. Si tenemos en cuenta que tan sólo 5 países del mundo tienen legalizados este tipo de uniones [Holanda, Bélgica, España, Canadá y Sudáfrica], la vía convencional de aceptación y regulación de las uniones homosexuales sigue siendo extremadamente minoritaria, circunscribiéndose a la Europa con una legislación más progresista. Según el eurobarómetro, los países que superan el 50% de apoyos al matrimonio homosexual son únicamente 8: Países Bajos, 82%; Suecia, 71%; Dinamarca, 69%; Bélgica, 62%; Luxemburgo, 58%; España, 56%; Alemania y República Checa, 52%.
Los países que mayor oposición muestran hacia el matrimonio entre personas del mismo sexo son: Grecia y Letonia, 84%; Chipe, 80%; Rumanía, 79%; Lituanua, 77%; Polonia, 76%, ergo, las últimas naciones en adherirse a la Unión [a excepción de Grecia, incoporada en 1981] y con una menor tradición democrática [la mayoría son países del bloque ex-soviético].
Mientras, en el Estado norteamericano de Nueva Jersey, el legislativo ha aprobado una ley que sanciona las uniones civiles homosexuales, que previsiblemente será ratificada por el gobernador demócrata Jon Corzine. La citada ley otorga los mismos derechos y obligaciones que las uniones entre heterosexuales. En Estados Unios, únicamente el Estado de Massachusetts reconoce el matrimonio homosexual, mientras que Vermont, Connecticut y ahora Nueva Jersey reconocen las uniones civiles; California reconoce algunos derechos a las parejas homosexuales de hecho.
Como es lógico, la vía abierta por el lobby lesbogay está generando una profunda ruptura discursiva que ha adoptado formas diferentes en cada contexto y región. Los procesos de equiparación de derechos y reconocimiento social de una identidad cultural definida a través de los mecanismos del discurso heteropatriarcal, han calado en unas naciones y en algunas regiones, en detrimento de otras que se niegan a aceptar los nuevos modelos discursivos. Pero, ¿cómo podemos explicar entonces que un país como España, que hasta hace 30 años era una dictadura ultra-conservadora y católica se haya convertido en una de las naciones que abandera la causa lesbogay? ¿Por qué en Grecia, que entró antes que España en la UE [1981], no se han dado procesos similares al español, más cuando el país helénico ha tenido una mayor tradición democrática que nuestra nación de naciones?
Sin lugar a dudas, el caso español ha de ser sometido a un profundo análisis histórico y sociológico, que desenmascare las dinámicas y los mecanismos seguidos por la sociedad española para proceder a tan profundo cambio estructural. En ninguna nación del globo se ha asistido a un cambio social y de estructuras mentales tan profundo y en un período de tiempo relativamente corto, como en España. La sociedad española, en su conjunto, demuestra que las dinámicas de cambio iniciadas durante la II Repúblicas, truncadas fatalmente con el golpe militar y la posterior dictadura, ya se habían instalado en enormes capas de población. La sociedad española ha demostrado una capacidad de adaptación, de rearticulación de identidades y discursos y aceptación de cambios estructurals mucho más loables que el eterno cuento de la transición política [utilizado como principal modelo de modernización]. El auténtico cambio no se efectuó, de esta manera, en la cúspide del poder político, sino en una sociedad sedienta de libertades y derechos democráticos; en una sociedad abierta al cambio y que en poco menos de 20 años ha manifestado una actitud democrática y progresista que parece no ser secundada por la lamentable clase política española.
Mientras, la homosexualidad sigue siendo una temática de gran polémica y que genera un debate interminable en muchas zonas del globo. Las nuevas formas de familia y la rearticulación de la identidad gay y lésbica no sólo han de enfrentarse a la crítica sistemática de los defensores del orden tradicional [ergo, del discurso hegemónico], sino a la deconstructiva crítica proveniente de los sectores más radicales gays, lésbicos y heteros: los activistas queer o los relativistas históricos de la nueva historia. Algunos historiadores españoles han organizado un Congreso Internacional sobre la represión de la homosexualidad durante el régimen de Franco. Desde una persepctiva harto convencional [aunque loable], éstos historiadores y sociólogos tratan de examinar las causas que desembocaron en la inclusión de los homosexuales en la lista de perseguidos por el régimen; en su inclusión como grupo social de especial peligro para la estabilidad de la dictadura y los mecanismos de represión llevados a cabo por Franco. El Congreso se está desarrollando en el MEIAC de Badajoz, antigua cárcel de peligrosidad social de Badajoz, y forma parte de los actos académicos que conmemoran el 75 aniversario de la proclamación de la II República y el 70 aniversario del inicio de la guerra civil. Os recomiendo el siguiente enlace de un homosexual condenado por su condición sexual a prisión en la fase epigonal de la dictadura; la entrevista pone los pelos de punta hasta al más escéptico.
http://www.hoy.es/prensa/20061213/sociedad/madre-pidio-consejo-monja_20061213.html

Asesinos [estatales] |




El pasado miércoles un preso condenado a ser ejecutado mediante inyección letal en el Estado de Florida tardó 34 minutos en morir. Uno de los sobrinos del reo relataba la lenta y agónica muerte de su tío: mi tío sufrió una muerte terrible, se movía agitado, apretaba la mandíbula, respiraba con dificultad, su pecho subía y bajaba; fue una muerte muy cruel. El ejecutado era Ángel Nieves Díaz, un hispano de 55 años que pasó 20 años en el corredor de la muerte por el asesinato de un dueño de un club de strip-tease en Miami. Ángel encaja con el perfil típico de conenado a la pena capital: perteneciente a alguna de las minorías étnicas y lingüísticas de EEUU [hispano o negro, mayoritariamente], de bajos ingresos económicos y escasa formación cultural.
Tras este aberrante episodio de asesinato estatal, el gobernador del Estado de Florida, el hermano del señor Arbusto Jr. [Bush Jr.], Jeb Bush, ha decretado una moratoria en la aplicación de la pena de muerte en su Estado, al menos hasta el 1 de marzo de 2007, momento en el cual la comisión de investigación creada por el gobernador deberá esclarecer si la inyección letal viola la octava enmienda de la Constitución estadounidense, que prohíbe cualquier castigo cruel.
Al otro lado de la nación más poderosa del planeta, en el Golden State, California, Jeremy Fogel, juez del Estado, decalaraba inconstitucional la aplicación de la inyección letal en los reos condenados a muerte. Este mismo juez había declarado una moratoria sobre las ejecuciones en dicho Estado tras estudiar el caso del reo Michael Morales [otro hispano], cuya ejecución fue aplazada en el último momento [ya atado en la camilla] porque los anestesistas que debían minimizar su sufrimiento se negaron a supervisar la ejecución por motivos éticos. Por ello, Fogel canceló todas las ejecuciones previstas en California debido a que la inyección letal causa un terrible dolor antes de que la mezcla alcanza el corazón del condenado.
El 26 de abril del presente año, la organización de derechos humanos Human Rights Watch, publicaba el infrome mientras mueran: inyecciones letales en Estados Unidos, un sobrecogedor documento en el que se pone de manifiesto la incompetencia, negligencia e irresponsabilidad de los Estados Unidos al provocar un innecesario dolor en los reos condenados a muerte. El informe afirma que el protocolo seguido en los 37 de los 38 Estados que aplican la pena capital fue redactado hace más de tres décadas, sin base científica alguna ni adaptación médica moderna. Mientras el reo espera atado su muerte en una camilla, sus verdugos [los familiares de la víctima asesinada por el condenado, las autoridades civiles y religiosas] esperan su muerte tras un cristal. Éstos presencian la ejecución del condenado al que se le suministra un mortal cóctel de tres fármacos: un anestésico segudio de bromuro de pancuronio [que paraliza los músculos pero deja al prisionero consciente y capaz de sentir el dolor], y finalmente cloruro de potasio, que causa un paro cardiaco rápido pero que es tan doloroso que los veterinarios de EEUU prohiben su uso en animales de compañía a no ser que éstos se hallen totalmente inconscientes. Estas directrices veterinarias no son aplicadas en los seres humanos que se someten a la inyección letal.
El director de Human Rights llegó a afrimar que los EE.UU son más cuidadosos matando a perros que al matar a personas. Y como bien dice Jamie Fellner, que el condenado a muerte haya matado sin cuidado ni consciencia, no implica que el Estado deba seguir su ejemplo. Además, la citada organización de derechos humanos afirma que los métodos anestésicos son mínimos, habiéndose demostrado en las autopsias más recientes efectuadas sobre reos de Carolina del Norte, que los ejecutados mayoritariamente estan conscientes durante el proceso de ejecución [caracterizado por una sensación de asfixia del agente paralizante y un dolor abrasivo que recorre lentamente sus venas]. De hecho, las instituciones penitenciarias estadounidenses han rechazado la aplicación de una única inyección letal de un barbitúrico que provoca una muerte indolora, pero el proceso tarda 30 minutos en consumarse, lo que supone que los verdugos y testigos de la ejecución deban esperar más tiempo durante ese lamentable espectáculo asesino.
La decisión de Bush de paralizar las ejecuciones en Florida se deben a los terribles resultados de la autopsia realizada al puertorriqueño Ángel Díaz, que sufrió quemaduras de más de 25 cm. de longitud en ambos brazos mientras tardaba en morir 34 agónicos minutos. El médico de la prisión en la que fue ejecutado afirmó que los carceleros aplicaron erróneamente el cóctel mortal, y en lugar de inyectar los medicamentos directamente en las venas [donde hubieran fluido más rápidamente] se hizo a través de la carne cercana a los codos del reo. El Gobernador afirma que los carceleros aplicaron correctamente el protocolo, justificando la agónica fuerte de Ángel debido a que éste sufría un problema hepático que habría dificultado su ejecución. Mentiras, más mentiras...

Prohibición total |



No soy muy amigo de las prohibiciones o de aplicar medidas que coarten la libertad de las masas, pero en ocasiones hay medidas que son absolutamente necesarias. La regulación [eufemismo de prohibición] del consumo de tabaco en espacios públicos cerrados es un fantástico ejemplo de esta compleja temática: ¿hasta qué punto los entes públicos pueden regular las actividades humanas sin causar una merma de libertades civiles? ¿Es la prohibición de algo sinónimo de un recorte de libertades básicas?
En estos últimos días la prensa española muestra su sorpresa porque Barcelona será una ciudad libre de las detestables corridas de toros a partir de 2008. Si bien es cierto que la ciudad condal se declaró antitaurina en 2004, gracias a los apoyos de las formaciones de izquierda [y muy especialmente Esquerra Republicana], los motivos para la desaparición definitiva de estos lamentables espectáculos públicos de crueldad y tortura animal sin límites son de carácter eminentemente económico [y social]. Al parecer, las pocas corridas de toros que aún se realizaban en la Monumental de Barcelona generaban unas pérdidas de 24.000 € por corrida. El descenso brutal de espectadores ha hecho inviable la práctica de esta deleznable práctica en la capital catalana, lo que constituye una gran noticia para todos aquellos que defendemos con uñas y dientes [y con nuestras vegetarianas conciencias] los derechos de los animales. De esta manera, Barcelona se convertiría, junto a la Comunidad Autónoma de Canarias, en las dos únicas regiones del Estado español libres de la mayor crueldad contra los animales practicada en Occidente.
En nuestras islas, las corridas de toros fueron prohibidas expresamente por el Parlamento canario en 1991 a través de una ley autonómica 8/1991 de protección de los animales, que en su artículo 5 establece lo siguiente: Se prohíbe la utilización de animales en peleas, fiestas, espectáculos y otras actividades que conlleven maltrato, crueldad o sufrimiento. A pesar de ello, el punto 2 del citado artículo permite la celebración de las no menos repugnantes peleas de gallos, lo que confiere a esta ley un carácter básicamente conservador [en tanto que se erige como defensor de una tradición muy arraigada en algunas zonas insulares]. Lo que la ley 8/1991 vino a establecer fue la primera prohibición legislativa contra uno de los principales clichés de la cultura española tradicional, a través de los mecanismos autonómicos del Estado descentralizado. Aún no entiendo como los defensores de la madre patria, populares, falangistas y demás elementos de extrema derecha, no nos han tachado a todos los canarios por ser unos filoseparatistas o unos rompe patrias por aborrecer uno de sus mayores festejos nacionales [que ellos mismos denominan la fiesta nacional]. Canarias es, sin lugar a dudas, el territorio del Estado español que mayor rechazo muestra hacia la tortura de los toros, junto con Cataluña y Galicia. Una encuesta de opinión de la empresa Gallup afirma que el 68.8% de los españoles peninsulares [los canarios no fueron tenidos en cuenta a la hora de elaborar la encuesta] afirman no tener ningún interés por estos festejos. Los menores de 24 años son los más activos opositores de la fiesta nacional, ya que alrededor del 83% de los miembros de esta franja de edad rechazan las corridas. Le siguen los de edades comprendidas entre los 25-34 años, con un 77% de opositores; de 35-44 años, 72%; de 45-54 años, 71%; Las franjas de edad más favorables a estos lamentables espectáculos de tortura animal son los individuos de 55-64 años, con un 44% a favor de la misma; por último, las personas mayores de 65 años son las más favorables a las corridas de toro, con un 51% de apoyos.
Lo más lamentable ha sido leer el contenido del editorial de El País de hoy lunes 18 de diciembre, en el que se hacen referencias implícitas que podrían constituir apología de la tortura animal, en el que se exhorta a las instituciones públicas a no fomentar ni limitar los espectáculos taurinos, con una explícita referencia a la necesidad de mantener las corridas de toro [imaginamos que con apoyo del herario público] como atracción turística: Barcelona ha dado un gran salto en los últimos veinte años como destino turístico singular. Y aunque no sea ése su principal atractivo, los espectáculos de la Monumental contribuyen ciertamente a ese apogeo. Un lamentable editorial de un grupo de comunicación como Prisa, cada vez más conservador en sus tesis y más pseudo-progre en su línea editorial.

Merkamierda y el 2% domingo, 17 de diciembre de 2006 |


El arte producido y creado en Canarias puede considerarse mediocre [hay notables excepciones a esta regla], pero lo que se está exponiendo en el Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife es algo mucho peor que la mediocridad típica a la que nos tienen acostumbrados estos esnobs que se hacen llamar artistas. Amparados por el consumismo de masas de estas fechas, la elite cultural [de mierda] de esta isla viene haciendo desde hace ya tres años una exposición colectiva de arte asequible para su venta en navidades [Merkarte]. Lo cierto es que la edición del presente año va camino de batir los ya patéticos registros del arte [canario] de los últimos años. Más de una decena de artistas exponen su variopinta y, en ocasiones, degenerada obra; las temáticas son variadas, al igual que los formatos y los soportes de las mismas, pero el resultado final de la mayor parte de las obras puede calificarse como lamentable. Lamentables son las temáticas abordadas: bolas de billar, copias pop de fotografías de una noche de marcha lagunera, plagios de los marcianos de space invaders, fotografías de los propios artistas, instalaciones vomitivas....

De esta manera, una iniciativa en principio loable como lo es Merkarte, se convierte en un derroche de creatividad lamentable, arte degenerado y en la mayor muestra de enchufismo artístico de estas ínsulas atlánticas. La responsable de la dirección del Círculo de Bellas Artes, Miriam Durango, llegó a afirmar que Merkarte es una plataforma para los jóvenes creadores que intenta romper la barrera que muchas veces existe entre el arte y el público. De todos es sabido que esta señora, no sólo es una patética artista [en Canarias el término artista está más que prostituído], sino que sus aires de grandeza y su egocentrismo manifiesto la hacen delirar en más de una ocasión. Cuando se presentó la esperpéntica iniciativa [burguesa, elitista y ladrona] del Ya toca, a la señor Durango no se le ocurrió otra cosa que proponer que los artistas y empresarios del mundo del arte, sean los que planifiquen la distribución del presupuesto cultural [sic]. Es decir, la Durango pretende que una pandilla de mediocres, particulares y empresas privadas gestionen el dinero que el maldito gobcan.es [Gobierno de Canarias] dedica a la cultura insular. Señora Durango, si aún le queda alguna neurona con vida me podría explicar ¿cómo tenemos que tragarnos que la gestión cultural, y lo que es peor, que el dinero de los contribuyentes pase de ser controlado por gestores públicos a serlo por particulares y entidades privadas? ¿Cómo justifica usted que ese 2% que esta pandilla de caraduras, parásitos y ociosos [que se hacen llamar fotógrafos, artistas, creadores, arquitectos, gestores culturales, diseñadores gráficos, escultores, pintores...] piden para seguir enriqueciéndose a costa del resto de trabajadores, deje de ser gestionado por los entes públicos.

Y es que la cuestión del Ya toca y el 2% se halla íntimamente ligado al esperpento expuesto estos días en el Círculo de Bellas Artes. Los artistazos que conforman la citada plataforma achacan el estancamiento y retroceso del arte canario a las políticas culturales del Gobierno autonómico, ergo, a los gestores de lo público. Se dedican a pedir que el ente autonómico les sufrague sus mediocres creaciones artísticas, sus deleznables proyectos arquitectónicos o sus patéticos proyectos. Piden, sin ruborizarse, que el Gobierno canario incremente la partida anual de dinero destinado a creaciones y proyectos culturales, afirmando que la cultura es un bien preferente y prioritario [cómo se nota que son los mismos que jamás pisan un hospital o colegio público] y que la excelente vitalidad de los creadores canarios [sic] necesita más pasta para poder seguir estafándonos a tod*s l*s canari*s. Es decir, ya no se conforman con el 1% que los presupuestos públicos dedican a sus derroches de creatividad y fantasía artística, sino que exigen al ejecutivo canario un aumento al 2% y que la gestión cultural pase a sus manos.

Considero que la pantomima del 2% es un insulto al conjunto de la sociedad canaria; estos señores y señoras, que se dicen artistas y muchas más cosas, deberían ser conscientes de que en Canarias existen gravísimos problemas estructurales que, con creces, sobrepasan los mundanales y superfluos problemas del mercado del arte canario. Existen hospitales al borde del colapso [si es que ya no lo están]; colegios en estados deplorables, docentes ejerciendo en condiciones extremas, personas esperando meses para ser operados..., y estos arrogantes y egocéntricos, que se dicen elite cultural de nuestras islas, andan llorando porque su creatividad en crisis necesita de más dinero para funcionar. Lo que éstos degenerados deberían hacer en un primer lugar, sería organizar un diálogo con todas las fuerzas sociopolíticas del Archipiélago; pero no sería uno de sus típicos diálogos de sordos, envueltos en un festín de canapés insípidos o vinos y cavas baratos, sino en un auténtico diálogo en el que se priorizaran los problemas reales que afectan al conjunto de los canarios.

No dudo de que el arte sea necesario e incluso vital para la formación de una sociedad moderna, pero este hecho no justifica que una pandilla de ociosos y esnobs, que se dicen artistas, pretendan seguir malgastando caudales públicos en obras plagiadores, vacías, sin sentido alguno; en obras que se exponen en instituciones públicas sin criterio alguno, a través de enchufes diversos o el colegueo típico de estos caraduras. ¿Cómo explicar entonces que en Merkarte se vendan las auto-retratos fotográficos de dos de los artistas que exponen, a su vez, una instalación de mierda? ¿Cómo pretenden justificar que los autoretratos fotográficos sean una pieza de arte para ser puesta en venta al público? ¿Cómo justificar una instalación con bolsas blancas, rellenas de no se sabe qué material, y vender esa mierda como arte producido por jóvenes creadores canarios? ¿Realmente consideran arte al elenco de mierdas que a continuación os mostraré en esta página web? Yo lo dudo, y mucho.

Estatuto [de mierda] jueves, 14 de diciembre de 2006 |



De todos es sabido que la última moda política en este país de freaks [en este caso hare referencia a los freaks más chungos, a los políticos] es el movimiento "reformista" estatutario. Los políticos regionalistas o nacionalistas de turno han creído que, tras más de dos décadas de vigencia de sus normativas autonómicas, éstas debían de sufrir un nuevo y tortuoso proceso de maquillaje [vamos, que lo de la reforma es una falacia] de cara a la galería. Pero, ¿a qué viene esta repentina moda de modificar puntualmente algunos aspectos de los Estatutos ya vigentes?
En primer lugar hemos de tener en cuenta que el interés que motiva estos lavados de imágen estatutarios no han de ser conectados con las realidades y problemáticas socioeconómicas de la mayor parte de la población española. Estas reformas se han operado al margen de la opinión de la ciudadanía; al margen de los problemas estructurales de esta nación de naciones; y, lo que es peor, han sido orquestadas con el único fin de transferir poderes de un ente [¿nacional?] a otro [¿autonómico?]. Es decir, las pretendidas reformas estatutarias no son más que meros artificios políticos para lavar la imagen de unos gobiernos marcados por una serie de funestas políticas autonómicas [al menos en el caso de Canarias esto es una realidad más que evidente] y propiciar la concentración de un mayor poder en manos de los paletos regionalistas de turno [en este caso la escoria de Coalición Canaria ]. Los políticos [de mierda] llaman a este proceso transferencia de competencias estatales hacia los entes autonómicos, ergo, la concentración de poderes en las [¿viables?] Autonomías. Pero, ¿cómo pretenden los paletos de Coalición Canaria gestionar más competencias estatales si no son capaces de controlar las competencias más básicas [sanidad o educación? ¿Cómo pueden afrimar que se ha pasado el umbral del desarollo autonómico establecido con los anteriores Estatutos si aún no son capaces de poner orden en el caos competencial en el que se hallan sumidos?
Pues en el nuevo Estatuto, los paletos [y aquí incorporo a los pseudo-progres socialistas y a los populares] pretenden que el desastroso gobcan se haga cargo de competencias hasta ahora en manos del papá Estado. Pretenden hacerse con la gestión en exclusiva de puertos y aeropuertos; gestión sobre el territorio marítimo-terrestre y las playas; sobre el transporte aéreo interinsular... Pero, ¿están seguros estos señores de que quieren controlar todo esto sin antes haber puesto orden al menos en los dos únicos hospitales públicos de la isla de Tenerife? ¿Pretenden hacerse cargo de los aeropuertos [que dios nos libre] mientras el sistema de urgencias hospitalario siga en el caso más absoluto? Qué coño pretenden, ¿que el Reina Sofía se convierta en un caos equiparable a las urgencias del Hospital Universitario?
En general podemos afrimar que el proyecto de reforma estatutario es una auténtica mierda. Es una mierda porque no ha nacido de una auténtica necesidad social [los canarios no consideran la reforma su principal preocupación], sino de una avaricia política y regionalista sin límites, que se materializa en el esperpéntico Título Preliminar. Es un Estatuto vacío, retórico y tópico; hace alusiones a identidades artificiales que no tienen correspondencias prácticas. Habla de Canarias como un Archipiélago Atlántico [vaya, que novedad] o como un territorio ultraperiférico. Qué pretenden los paletos de Coalición Canaria, ¿que los canarios adopten una identidad atlántica y se sientan ultraperiféricos? ¿Esto se supone que es una broma de mal gusto o un esperpéntico experimento postmoderno de rearticulación identitaria? Vaya escoria de políticos tenemos en estas islas, así nos va...

Deshaciendo identidades miércoles, 13 de diciembre de 2006 |



No cabe duda de que ésta está siendo mi semana más postmoderna, queer y relativista; una semana trash [uff que esnob] que corresponde, como no, con una realidad y unos momentos un tanto basura, de crisis y reafrimación personal. En este complejo proceso de rearticulación identitaria me he topado con lo que, hasta el momento, puedo considerar una de las formulaciones teóricas más interesantes de los últimos tiempos: la teoría queer. En mis anteriores posts, especialmente en el de "Cuerpos diferentes", os he dado unas cuantas pinceladas personales de lo que yo considero la esencia de la formulación teórica queer. La premisa fundamental de la teoría queer es el hecho de que las identidades, el género y el sexo son construcciones discursivas no-naturales, productos humanos y culturales, a fin de cuentas. Los activistas queer porponen deshacer cualquier categoría identitaria, cualquier dualismo categórico o dicotomía simplificadora. Básicamente se proponen deconstruir no únicamente identidades, sino las realidades simples hasta ahora defendidas por la mayor parte del cuerpo social.
Las tradicionales dicotomías mujer/hombre, homosexual/heterosexual, monógamo/polígamo, vagina/pene, son meras etiquetas que reducen las realidades a dos únicas verdades objetivas. Desde un punto de vista discursivo, la teoría queer promulga la ruptura discursiva más importante de los últimos tiempos . Propone una auténtica revolución sexual a gran escala, una subversión [sexual] sin parangón que sobrepasa, con creces, la teórica revolución sexual anterior.
Partiendo de esta realidad teórica y discursiva, la teoría queer critica sistemáticamente las identidades definidas y "naturales" surgidas de la anterior revolución teorica-discursiva. Por ejemplo, los homosexuales se dotaron en la anterior ruptura discusiva de una identidad pública colectiva basada en una esencia estable: el ser homosexual. Pero a su vez, esta recién creada identidad se articuló en torno a los conceptos del heteropatriarcado; emuló sus estructuras y dinámicas [internas y externas] y se asimiló, en parte, a las identidades heteronormativas. El deconstructivismo queer promulga la destrucción de las construcciones identitarias normalizadas por el lobby lesbogay que considera necesarias estas identidades ficticias [para la normalización social de las prácticas homosexuales]. De esta manera, los activistas queer se presentan como auténticos rupturistas, ávidos de desmantelar el proyecto normalizador lesbogay heteronormativo, homogeneizador y acrítico. Pretenden detener el proceso de asimilación de la praxis y el discurso homosexual a los valores y las estructuras heteropatriarcales.
Si bien es cierto que la teoría queer llega, en algunos momentos, a ser extremadamente extravagante, poco práctica e incluso muy centrada en el deseo y el placer sexual. Presentan un panorama un tanto variopinto y caótico, marcado por la inexistencia de normativas de ninguna clase y un código ético a la carta [variable, personal, individual...]. Pero lo realmente interesante es que la teoría queer se enfrenta diametralmente con los presupuestos tradicionales del movimiento de liberación homosexual, según el cual había que otorgar voz y presencia al otro/otra, al discriminado/discriminada, y terminar por convertirlo en un ente visible y aceptado por el resto del cuerpo social. Pero los activistas queer no creen en la representación, sino en la acción direcata: no se trata de hablar de alguien ni de representar a l*s otros/otras. Se trata de deconstruir y deshacer las identidades tradicionales y aquellas asimiladas por estas. No existe una identidad hetero u homosexual. Existe una multiplicidad de identidades, desnaturalizadas y carentes del sentido sacro conferido a la identidad binaria. Identidades sexuales construidas al margen del discurso hegemónico; identidades transgresoras en constante cambio y redefinición.

Porno trash martes, 12 de diciembre de 2006 |


El término anglosajón trash [basura], se ha hecho muy popular para hacer referencia a las realidades culturales postmodernas de nuestro presente siglo. La trash culture [cultura basura] es un subproducto de la decadente crisis de los pilares mismos del mundo occidental. Pero a su vez, la cultura trash es una reafrimación de las nuevas realidades del postmodernismo, de la sociedad de consumo [de masas], de la producción en serie y la universalización de una cultura estandarizada rancia, decadente y contradictoria. La cultura trash es la cultura del todo vale; de la banalización del arte y del sentido mismo de la vida humana; es una crítica mordaz hacia los valores occidentales pero también constituye una mirada divertida hacia el irrelevante y relativo mundo actual. Lo trash es, sin lugar a dudas, petardo, barato, caro, esperpéntico, masivo; es odioso, magnífico, alucinante, estúpido, gracioso, decadente... Lo trash lo es todo.
Gracias a la trash culture las manifestaciones artísticas más underground [lo siento, me estoy pasando con tanto anglicismo cutre-esnob] se han terminado consolidando como formas artísticas de nuestro mundo actual. El porno duro y guarro, las instalaciones artísticas más estúpidas y plastas o la televisión de masas, han logrado hacerse hueco en el panorama cultural de nuestros días. En este post me centraré en el porno como manifestación cultural revolucionaria; como la ruptura discursiva y visual definitiva en la que el sexo termina por convertirse en un subproducto mercantilizable; en un objeto de consumo masivo y en una necesidad central en la vida de los más liberados/liberadas. El porno trash es un conglomerado de manifestaciones pornográficas explícitas materializadas en los videos porno [ahora dvds de la era digital] de todas las categorías sexuales habidas y por haber. Éstas han terminado por categorizar y clasificar el sexo en variantes al gusto del consumidor: el gonzo [sexo duro y guarro], hardcore, bareback [sexo sin condón gay], fistfuck [sexo con puño], internal cum [corridas en el ano o vagina]...
El porno trash se ha expandido no sólo gracias a la potente industria del cine porno, sino gracias a la redefinición de las actividades sexuales en las artes clásicas. El porno es considerado arte en la fotografía, las artes plásticas o la literatura erótica [eufemismo de porno]. El porno se ha terminado convirtiendo en una realidad que impregna nuestra decadente cultura, en muchos de sus principales aspectos. La red está plagada de porno trash en todos los niveles: blogs de porno explícito y de lo más variado; webs a la carta plagadas de contenidos online audiovisuales; páginas gratuitas y malas [plagadas de gusanos y troyanos perversos] y otras de pago... El porno trash ha invadido la red y se ha adueñado de una buena parte de las páginas planetarias, lo que es una manifestación tangible de hasta qué punto el porno [en su variante más decadente y trash] forma parte de nuestra realidad cultural; de nuestra realidad diaria.
A continuación os dejo un par de enlaces a blogs de explícito contenido pornográfico, expresiones sinceras de esta magnífica cultura del porno trash más absurdo y divertido. ¡Que os cunda la porno basura!

http://troncudosg.blogspot.com/
http://girlswholikeporno.com/
http://www.sexblo.gs/
http://lesombresnyc.blogspot.com/
http://sugarcut.com/index.php?page_id=78
http://poseablethumbs.com/
http://www.lapetiteclaudine.com/
http://peepshowstories.com/
http://www.roidsnrants.blogspot.com/

Desmemoria socialista 2 |



Con la instauración oficial del régimen franquista [1 de abril de 1939] finalizaba trágicamente [y de la peor manera posible] la experiencia democrática del quinquenio republicano. Se puso fin al entramado legislativo tejido por los republicanos para acabar con las deficiencias estructurales de una España arcaizada y empobrecida. Se puso fin a nuestra primera experiencia democrática colectiva que hoy, tras 75 años de desprestigios, falsas acusaciones y una historiografía al servicio de los que se alzaron contra el régimen democrático, celebramos con orgullo aquellos que nos identificamos como demócratas republicanos; aquellos que, aún hoy, seguimos creyendo en los valores que insipiraron la Constitución de 1931 y el régimen político de entonces.
Entre aquellos que apoyaron la II República se hallaban los aún minoritarios socialistas españoles del PSOE [en esa etapa aún eran marxistas en sus tesis y praxis], junto con un conglomerado de fuerzas político-sociales de muy variado origen. Hoy, 75 años después de todo aquello, los hijos y nietos de aquellos que lucharon en las trincheras por nuestra libertad, nuestros derechos humanos y el binestar de las futuras generaciones, han dado la espalda a sus padres y abuelos republicanos. El proyecto de Ley de [des]Memoria Histórica de los nuevos socialistas españoles, es un fiel reflejo de esa repugnante traición encarnada por el ejecutivo del actual Presidente Rodríguez Zapatero. Los mismos que vendieron a los españoles durante la transición y aceptaron la bandera de la monarquía y su institución regia, son los que pretenden darnos lecciones de ciudadanía y democracia a los demás. Estos falsos progres socialistas, que se venden al mejor postor con tal de sobrevivir en la jungla política del Estado monárquico, esta escoria política que practica un sistemático ingobierno caracterizado por todo tipo de oportunismos políticos [los matrimonios homosexuales, por ejemplo] con tal de ganar un puñado de votos, son los que ahora pretenden sacar a la luz una vergonzosa ley que manipula los acontecimietnos históricos de la II República, la guerra civil yel régimen dictatorial de Franciso Franco.
¿Pretenden los socialistas españoles y todos los que los apoyan silenciar la voz de los familiares represaliados, asesinados, torturados y encarcelados por la dictadura franquista con una ley de mínimos insultante? ¿Podrán, después de toda esta cadena de insultos seguir declarándose como progresistas y de izquierdas?
El úlitmo de los capítulos relacionados con esta insultante trama de la desmemoria socialista, los socialistas nos han vuelto a mostrar su negativa a abarir la puerta a una anulación legal de las sentencias judiciales del sistema franquista. En primer lugar, el señor Zapatero y todo su ejecutivo tendrán que explicarnos cuáles son los motivos por los cuales no quieren abolir los consejos de guerra, que funcionaron como aparatos represivos de facto, para asesinar, torturar y ejecutar sin las mínimas garantías legales a miles de republicanos y demócratas. ¿Cómo pretenden en el PSOE justificar la ejecución de miles de defensores y miembros de gobiernos republicanos cuyo único delito fue defender el régimen de derechos y libertades de la II República?
Y es que, com o bien defendió Amnistía Internacional en su último informe sobre las víctimas de la guerra civil y la dictadura franquista, el Gobierno del PSOE no tiene ninguna intención de esclarecer la verdad sobre los crímenes cometidos durante el franquismo. Unos crímenes basados en un aparato represivo a gran escala que utilizó los recursos del Estado para llevar a cabo todo tipo de violaciones de los derechos humanos; que legisló para reprimir y que utilizó el sistema judicial para perseguir a los opositores políticos, denegando incluso la protección jurídica de las víctimas. Un régimen que se basó en el terror y el control social directo para imponer 40 años de silencio e injusticia a todos los españoles.
Leo en el pro-socialista El País, que el Tribunal Supremo estudiará si legalmente es factible la revisión del caso de dos anarquistas ejecutados mediante garrote vil por el régimen el 17 de agosto de 1963. Francisco Graando y Joaquín Delgado, pertenecientes a la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias, colocaron presuntamente dos bombas contra instituciones del régimen franquista. Ambos fueron condenados por un Consejo de Guerra y ejecutados en la cárcel de Carabanchel tras un juicio sumarísimo sin ningún tipo de garantías jurídicas. La familia de ambos ejecutados presentaron en 1999 ante el Tribunal Supremo un recurso de revisión que fue denegado por los magistrados; pero en 2004, el Tribunal Constitucional anuló la sentencia del Supremo, entendiendo que la decisión del Supremo no era razonable.
Aún quedan pues, esperanzas para que los procesos judiciales del franquismo, plagados de irregularidades e ilegales, de base, puedan se revisados y anulados jurídicamente. Los socialistas aún pretenden imponer su esperpéntica teoría de que lo mejor sería anular estos juicios sumarísimos moral y simbólicamente. Izquierda Unida y Esquerra Republicana se niegan taxativamente a aceptar una propuesta harto insultante. Como bien ha explicitado Joan Tardá [de ERC] la propuesta del gobierno consagra la impunidad del régimen franquista. Y es que el Partido [Socialista Obrero] Español preteden aprobar una ley que legitima el franquismo y no anula los juicios civiles y militares de la dictadura. Otro ejemplo más de la acción política de la escoria pseudo-progre; de la escoria socialista.

Amor deconstruido lunes, 11 de diciembre de 2006 |



Todas las relaciones humanas se hallan fuertemente mediatizadas por los límites impuestos por una serie de categorías [lingüísticas], mediante las cuales los individuos hacen significativa la realidad. A través de la metanarrativa o discurso, los seres humanos dotan al mundo de un sentido moral, se identifican con el mismo y desarrollan sus vidas en una realidad construida por y para el discurso [hegemónico]. Para aquellos que defendemos la teoría del giro lingüístico, el lenguaje se convierte en la pieza clave en el proceso de construcción significativa del mundo. Según esta formulación teórica, las categorías por las cuales manejamos la realidad se hallan limitadas por el discurso hegemónico, de cuya existencia o medicación no somos plemanente conscientes. A través de estas categorías fijas [que llegamos a considerar universales y naturales], los seres humanos participan activamente en la construcción de significados, dotando al mundo y a sus relaciones sociales de un sentido construido a partir del discurso determinante [la metanarrativa que opera al margen del individuo]. De etsa manera, el amor, el sexo, la amistad y el resto de valores universalizados, son significados consecuencia de una operación humana de percepción de una realidad mediatizada por los patrones categoriales anteriormente expuestos.
La nueva historia incide en que el valor que le otorgamos a los objetos [amor, sexualidad, relaciones sociales...] no es un valor social sino discursivo, ergo, lleva implícito la mediación de un determinado discurso que las hace reales. De esta manera, las relaciones humanas y sus acciones no se hallan determinadas estructuralmente por el contexto social [como el materialismo histórico o el estructuralismo afrimaban], sino que se hallan determinadas discursivamente. Aquí radica la importancia que los nuevos historiadores otorgamos al lenguaje en este complejo proceso de percepción e interpretación de las realidades humanas.
Partiendo de esta base, aquello que consideramos como sentimientos naturales, productos de nuestra condición humana [véase el amor, la amistad y el resto de valores asociados a los mismos] no son más que construcciones mediatizadas por el discurso hegemónico. El amor romántico es producto de un contexto histórico específico [el victorianismo y las realidades del s. XIX] que ha logrado llegar hasta nosotros como la forma de amar más legítima, aquella que la sociedad considera como válida. El romanticismo es un subproducto de un discurso hegemónico que niega la existencia de realidades amorosas distintas [enfrentadas diametralmente al amor romántico tradicional] que intentan hacerse un hueco en nuestra realidad social a través de lo que los historiadores denominamos las rupturas discursivas, que se enfrentan con el paradigma considerado como único y válido por el resto del cuerpo social. Estas rupturas provocan inevitables fricciones entre aquellos que se enfrentan al discurso hegemónico contra aquellos que se resisten a entender las nuevas realidades enunciadas por discursos que ilegitiman las realidades inamovibles y consideradas naturales por la mayoría.
Pero, ¿cómo se produce una ruptura discursiva y se enuncia un nuevo discurso? El proceso es harto complejo pero puede resumirse en el hecho de que todo discurso nuevo lleva implícito el discurso anterior. Toda ruptura se opera en el marco de un discurso determinado que, por sus contradicciones internas o desgaste, desemboca en la generación de nuevos significados. Los agentes [históricos] se desenvuelven en su respectivo contexto socil, de una u otra manera, únicamente a través de la medicación del discurso. El amor, por lo tanto, ha de considerarse como una construcción discursiva mediatizada, no natural. Un amor que legitima instituciones como el matrimonio, como único medio para acceder al auténtico amor, y que en consecuencia, ha supuesto que grupos hasta entonces excluidos por el discurso hegemónico [como los homosexuales] construyan nuevas realidades sociales a partir de la metanarrativa heteropatriarcal operante. Así, reproducen los roles, sentimientos y metas de los heterosexuales tradicionales, operando bajo la misma lógica discursiva, incapaces de asumir su responsabilidad evidente en la necesaria ruptura discursiva que su forma de amar lleva implícita. Prefieren su asimilación a las estructuras ya legitimadas que la lucha contra las mismas que hasta entonces los habían excluído. El amor romántico y los vínculos sacralizados del matrimonio deberán enfrentarse a otras construcciones significativas como la promiscuidad sexual, el amor libre, las relaciones a tres bandas, y la multiplicidad de relaciones sexuales y/o amorosas que otros homosexuales y heterosexuales han venido desarrollando hasta ahora.
¿Aún seguimos considerando como legítimo defender como válida una forma de amar capaz de generar tanto dolor y daño como la del amor romántico? ¿Cómo podemos escapar del control de la metanarrativa y erigirnos en activistas de la necesaria ruptura discursiva y deconstrucción del amor tradicional? Poderemos seguir amando, sí, pero necesariamente bajo discursos alternativos al existente. El amor no puede ser sinónimo de desengaño, de dolor, tristeza o llanto; de institucionalización, corrección o monogamia. El amor ha de ser deconstruido e interiorizado de tal manera que cualquier forma de amar sea considerada como legal, como correcta, a ojos de una sociedad que opera bajo lógicas unilaterales, sesgadas y que únicamente considera aceptable el amor tradicional construido por el discurso romántico del victorianismo más recalcitrante.

izquierda unida