Porno trash
El término anglosajón trash [basura], se ha hecho muy popular para hacer referencia a las realidades culturales postmodernas de nuestro presente siglo. La trash culture [cultura basura] es un subproducto de la decadente crisis de los pilares mismos del mundo occidental. Pero a su vez, la cultura trash es una reafrimación de las nuevas realidades del postmodernismo, de la sociedad de consumo [de masas], de la producción en serie y la universalización de una cultura estandarizada rancia, decadente y contradictoria. La cultura trash es la cultura del todo vale; de la banalización del arte y del sentido mismo de la vida humana; es una crítica mordaz hacia los valores occidentales pero también constituye una mirada divertida hacia el irrelevante y relativo mundo actual. Lo trash es, sin lugar a dudas, petardo, barato, caro, esperpéntico, masivo; es odioso, magnífico, alucinante, estúpido, gracioso, decadente... Lo trash lo es todo.
Gracias a la trash culture las manifestaciones artísticas más underground [lo siento, me estoy pasando con tanto anglicismo cutre-esnob] se han terminado consolidando como formas artísticas de nuestro mundo actual. El porno duro y guarro, las instalaciones artísticas más estúpidas y plastas o la televisión de masas, han logrado hacerse hueco en el panorama cultural de nuestros días. En este post me centraré en el porno como manifestación cultural revolucionaria; como la ruptura discursiva y visual definitiva en la que el sexo termina por convertirse en un subproducto mercantilizable; en un objeto de consumo masivo y en una necesidad central en la vida de los más liberados/liberadas. El porno trash es un conglomerado de manifestaciones pornográficas explícitas materializadas en los videos porno [ahora dvds de la era digital] de todas las categorías sexuales habidas y por haber. Éstas han terminado por categorizar y clasificar el sexo en variantes al gusto del consumidor: el gonzo [sexo duro y guarro], hardcore, bareback [sexo sin condón gay], fistfuck [sexo con puño], internal cum [corridas en el ano o vagina]...
El porno trash se ha expandido no sólo gracias a la potente industria del cine porno, sino gracias a la redefinición de las actividades sexuales en las artes clásicas. El porno es considerado arte en la fotografía, las artes plásticas o la literatura erótica [eufemismo de porno]. El porno se ha terminado convirtiendo en una realidad que impregna nuestra decadente cultura, en muchos de sus principales aspectos. La red está plagada de porno trash en todos los niveles: blogs de porno explícito y de lo más variado; webs a la carta plagadas de contenidos online audiovisuales; páginas gratuitas y malas [plagadas de gusanos y troyanos perversos] y otras de pago... El porno trash ha invadido la red y se ha adueñado de una buena parte de las páginas planetarias, lo que es una manifestación tangible de hasta qué punto el porno [en su variante más decadente y trash] forma parte de nuestra realidad cultural; de nuestra realidad diaria.
A continuación os dejo un par de enlaces a blogs de explícito contenido pornográfico, expresiones sinceras de esta magnífica cultura del porno trash más absurdo y divertido. ¡Que os cunda la porno basura!