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Problemas de género



Lamentable puede considerarse el espectáculo mediático creado en torno al caso de la atelta india Soundarajan Santhi. Al parecer, esta india procedente del Estado de Tamil Nadu no logró pasar una prueba de género efectuada tras ganar la medalla de plata en los Juegos Asiáticos. Todos los diarios consultados, tanto los escritos en inglés como los españoles, no han dudado en reproducir la frase prueba de género sin ningún tipo de remordimiento periodístico alguno [bueno, es que dudo que los periodistas tengan remordimientos]. Pero, ¿a qué coño se refieren cuando hablan de prueba de género? Pues al parecer, estos descerebrados copiadores de noticias parecen creer que una prueba de esas determina la sexualidad binaria de una persona, ergo, si se es hombre o mujer. Y peor aún, tanto El País como El Mundo se han atrevido con titulares de dudosa ética periodística: No es ella, es él o La subcampeona de 800 metros es él; lamentables titulares, sin lugar a dudas.
En la India la categría hijra se emplea para hacer alusión a aquellos individuos transgénero, travestis, eunucos, intersexules, homosexuales..., cuya categorización escapa a las lógicas binarias establecidas. Los hijra se hallan fuertemente arraigados en el sistema cultural y en la historia del subcontinente indio, de hecho, existen evidencias de la existencia de hijras de más de 4.000 años de antigüedad. En algunos momentos del pasado védico indio, el complejo sistema social dio cabida a los hijras bajo la denominación del "tercer sexo natural", lo que implica que en determinados períodos históricos estos individuos transgénero o intersexuados pudieron haber gozado de un reconocimiento social en el orden natural del sistema védico. De hecho, el sistema tradicional indio enlazaba a los hijras con el dios Siva [o más bien con la imagen shiva-shakti] caracterizado por ser una divinidad mitad masculina, mitad femenina; asexual, sin forma ni edad. Los hijras han sido capaces de formar amplias redes de solidaridad grupal materializadas en comunidades propias bien organizadas, cuya unidad básica [a imitación de la unidad familiar] es la casa; comunidades basadas en un sistema de matriarcado radical regido por leyes propias desarrolladas por un consejo de ancianas. A pesar de que los hijras han ostentado un papael determinado en la sociedad hindú tradicional [y una posición explícitamente visible en la misma], en las últimas décadas han sido sometidos a una contante represión y/o marginalización que ha desembocado en nuevas formas de subsistencia y organización comunitaria. De esta manera, la mayor parte de estos individuos transgénero o intersexuales han optado por convertirse en trabajadores y trabajadoras del sexo, someténdose a la violencia sexual, de género o al rechazo de una buena parte de la sociedad del subcontinente.
El gran problema con el caso de la atleta india y los demás hijras del subcontinente indio radica en que el trato, tanto estatal como público que se les brinda, está siendo ampliamente mediatizado por las lógicas binarias del discurso heteropatriarcal. Desde una perspectiva queer, los hijras desafían a la lógica establecida subvirtiendo las identidades [o más bien transformándolas], ya que a pesar de que la mayor parte de los hombres y mujeres transgénero/intersexuales indios optan por reproducir los comportamientos estereotipados del sexo tradicional al que acceden, también han logrado desarrollar una cultura sexual y de género alternativa a la del hombre/muje tradicionales. La mayor parte de la comunidad hijra reivindica la noción del tercer género como espacio alternativo y factible para los cerca de 5 millones de hijras presentes en la India. Reivindican su condición alternativa a través del rescate del antiguo discurso del Ramayana [que establecía la existencia de tres sexos en la India antigua] y su categorización particular, en un claro desafío a las dinámicas casi univerales heteronormativas y patriarcales.
El caso de esta atleta hijra demuestra que la mayor parte de las sociedades modernas son incapaces de entender las reivindicaciones del discurso teórico [y práctico] queer; los medios periodísticos siguen anlcados en la bipolaridad identitaria hombre/mujer, pene/vagina, sin tener en cuenta la multiplicidad de realidades sexuales emergentes, y lo que es peor aún, reproducen unas lógicas caducas, sectarias y excluyentes que no ayudan a la normalización de las identidades sexuales alternativas.

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