
Las elecciones autonómicas y municipales se acercan, y de eso dan fe las vallas publicitarias, las cuñas radiofónicas y los patéticos anuncios que promocionan Santa Cruz, las Teresitas o la engañosa reforma del Estatuto de Autonomía. A medida que se acerca el 27 de mayo, los siempre democráticos partidos comienzan a engrasar su aborrecible maquinaria electoral: poco importan los argumentos y los programas electorales cuando se trata de convencer al populacho con asaderos, carteles a todo color, promesas imposibles, mítines carentes de contenido... La fiesta de la democracia no ha hecho más que comenzar. Pero, ¿qué sentido tiene participar en unas elecciones regidas por un sistema electoral tan abyecto como el actual [que prioriza el voto de las islas menores sobre las mayores y favorece desaradamente a CC, PSOE y PP]? ¿Qué sentido tiene ser partícipes de la dictadura de los partidos y sus listas cerradas? ¿Existen alternativas a la inmoralidad de la CoCa, el PSC o el PP?
La situación polítia y social de Canarias puede consierarse grave; grave por una serie de motivos objetivos [en los que no caben interpretaciones ideológico-políticas] como lo son el caos del sistema público de sanidad, la inexistente política medioambiental, la corrupción generalizada a todos los niveles de la administración o la inoperatividad manifiesta del actual gabinete en minoría de Coalición Canaria. Que la CoCa [Coalición Canaria], que llevas más de tres legislaturas en el poder ha destruído las islas, enriquecido a los cuatro poderosos de siempre e hipotecado el futuro de los canarios, no es, por desgracia nada nuevo. Los atropellos de los CoCainómanos podrían constituir una interminable listado de abusos de poder, caciquismo insular a todos los niveles y desprecio absoluto por las normas básicas del juego democrático. La realidad es que, en una isla poblada por casi 1 millón de habitantes, sólo operan dos hospitales públicos inmersos en un caos sanitario de república bananera; desde la llegada al poder de ATI-CC, no se ha procedido a construir un hospital público decente [y no esos intentos de hospital proyectados en el sur y en el norte], muy al contrario, han seguido privatizando el sector alineándose con la mafia de la sanidad: Hospitén. Con ello, los CoCainómanos no sólo han desmontado el sistema de salud público traspasado por el Estado [maldita la hora], sino que han hipotecado nuestra salud vendiéndola a la mayor empresa del sector privado de la sanidad en las islas. ¿Cómo entonces podríamos explicar que Hospitén haya podido construir centros sanitarios en Cancún o la República Dominicana? Pues con el dinero de todos los canarios, que a costa de dejar en manos de los impresentables Cobiella su salud, han sufragado los gastos de la expansión de Hospitén por los resorts de cinco estrellas del Caribe. Y lo que es aún peor, dicen las malas lenguas que el Presidente de Hospitén le ha construído una enorme mansión a nuestro Presidente Adán Martín en la República Dominicana [¿surrealista?, no, corrupcción].
Si al esperpento sanitario unimos la degradación inexorable y atroz de nuestro medio ambiente, principal reclamo para la llegada de los millones de turistas que anualmente pisan nuestra tierra, el cóctel elaborado durante tantos años por la CoCa produce auténtico pavor. Empezaron con el mayor intento de atropello ecológico jamás visto en Canarias: el vaciado de la montaña de Tindaya y su conversión en lo que eufemísticamente denominaron, proyecto de monataña-escultura, a cargo del impresentable ¿artista? vasco Chillida. La cosa se les escapó de las manos al descubrirse un entramado de corrupción a gran escala en torno al citado proyecto de destrucción, con miles de millones de las antiguas pesetas volatilizadas de un plumazo. Ahora, más de 10 años después de haberse iniciado aquella locura [entre los aritstas de mierda canarios todo vale, con tal de que sea arte], la CoCa, sus diarios afines y el mundillo del mierda-arte canario se han puesto de nuevo manos a la obra y así consumar el atropello fraguado tras un mal viaje alucinógeno sufrido por Chillida durante su estancia en Fuerteventura [el susodicho afirmó en su día que la idea de vacíar Tindaya se le había profetizado en sueños, vaya elemento].
A Tindaya le sigue otro marco-esperpento únicamente viable en una isla de locos como es Tenerife; Unelco-Endesa, con el apoyo del grupo de comunicación más rastrero, El Día, y la plana mayor de la CoCa [Melchior y demás esperpentos] pretendieron hacer pasar por el municipio de Vilaflor un enorme tendido eléctrico con el fin de evitar un hipotético colapso de la red eléctrica. La protesta ciudadana masiva evitó este nuevo atropello ecológico, gracias a las alternativas presentadas al proyecto: soterrado de cables, construcción de un tendido a lo largo de la autopista del sur... Y luego nos vinieron con el maldito Puerto de Granadilla, atropello donde los haya; bajo pretextos absurdos, justificaciones carentes de cualquier lógica y con la vista puesta en un enriquecimiento ¿lícito? nunca antes visto, la CoCa, el PSOE y el PP pretendieron vendernos la necesidad imperiosa de crear un mega-ultra-macro puerto industrial en el sur de la isla. Con argumentos tan falaces como que el Puerto de Santa Cruz se había quedado obsoleto, o que el desarrollo del conjunto de la isla pasaba por la construcción de ese engendro, el corrupto Gobcan y los sectores afines a éste, iniciaron una campaña de desprestigio contra todos aquellos que nos opusimos y aún oponemos a este atentado ecológico. Lo peor del caso, tras años de batalla contra la mafia que se ha hecho fuerte en el Gobcan, los medios de comunicación y las constructoras aliadas con la CoCa, es que el dinero prometido por la Unión Europea parece que jamás llegará. Al parecer el proyecto no cuenta con dinero ni de los fondos de cohesión ni de los de desarrollo FEDER, algo inusual ya que ningún proyecto de las características del de Granadilla carece de fondos europeos, lo que implica, de una u otra manera, que el macro-proyecto carece de la viabilidad esgrimida en su día por los CoCainómanos y la horda desarrollista [entre los que se incluye el impresentable candidato a la presidencia por el PSOE, López Aguilar]. Greenpeace ha puesto el grito en el cielo ante lo que considera un proyecto no sólo inviable, sino un atentado contra los sebadales de la costa sur de la isla y la biodiversidad marina de la zona. Además, los ecologistas afirman que existe un nexo de unión entre el caso Teresitas [en el que están vinculados el alcalde de Santa Cruz, Miguel Zerolo, el presidente de la Autoridad Portuaria, Luis Suárez Trenor y una empresa del Fórum Filatélico, por un presunto cobro de comisiones ilegales para la construcción de un puerto deportivo] y el Puerto de Granadilla. Argumentan que la construcción de un puerto deportivo al norte del puerto de Santa Cruz impediría una expansión de éste, legitimando la construcción del aberrante macro-puerto en el sur. Y si todo esto les parecía poco, Greenpeace ha denunciado que lleva dos meses esperando a que el Ministerio de Medio Ambiente y Fomento, ambos controlados por nuestros amigos progres-socialistas, responda a sus preguntas sobre el proyecto de Granadilla. La complicidad del Gobierno central del PSOE con la CoCa, el Partido Socialista Canario, PP y las constructoras parece ser total. Luego pretenderán vendernos a López Aguilar como el salva-patrias que necesita Canarias; os podeis imaginar mi opinión al respecto [López Aguilar, por mi te puedes ir a la mierda de donde saliste].
La lista de atropellos es interminable: el egaños masivo de la falsa moratoria turística [ya han anunciado una ampliación de más de 5.000 camas más y una expansión sin control de hoteles de lujo]; la venta de la única empresa pública rentable, Emmasa a los amigos de Zerolo; la falta de libertad de expresión en la isla, ejemplificada en la persecución de Pepe Castellanos por publicar un libro crítico con la política de ATI-CC; los casos de corrupción a todos los niveles: Eolo, Faycán, Telde, Mogán, La Oliva, Teresitas, Las Arenas-La Orotava, El Rincón... Lo peor de todo es que, hasta el 27 de mayo, tendremos que aguantar las insolencias, el mal gusto, la falta de dignidad y vergüenza y las mentiras de esta mierda de clase política que tenemos en Canarias. La única alternativa es echarlos a todos del poder, no sólo a los CoCainómanos, sino a sus pretendidos sucesores, los falsos progresistas que se dicen socialistas, comprometidos con Tindaya, el puerto de Granadilla o las políticas desarrollistas de los imbéciles que durante más de 12 años han sido incapaces de convertir Canarias en una región moderna, respetuosa con sus tradiciones, sus inreíbles ecosistemas y sus gentes. Prepárense, porque la fiesta de la democracia o el calvario no ha hecho más que empezar.