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Dinamita republicana viernes, 18 de abril de 2008 |

Poco a poco, y con el inexorable paso del tiempo, los testimonios vivos de una época crucial de nuestra historia se van apagando y desapareciendo. Los protagonistas de la primera experiencia democrática de nuestra historia y de la salvaje contienda civil que la siguió fallecen sin un reconocimiento oficial por su condición de luchadores por la libertad. Ayer, con 88 años, pasaba a mejor vida una de estas heroínas republicanas: una mujer excepcional, Rosario La Dinamitera, vanguardia feminista y ejemplo paradigmático del proceso de incorporación de las mujeres a la defensa de la legalidad democrática de la República. Miles de mujeres como Rosario, con rifles y dinamita en mano, pasaron a formar parte activa de los heterogéneos frentes antifascistas en los que, no exentos de debates ideológicos y enfrentamientos internos de todo tipo, anarquistas, comunistas, socialistas, republicanos y mujeres y hombres de toda clase y condición luchaban unidos, a pesar de su diversidad, contra el monstruo fascista. Con el alzamiento fascista del 18 de julio de 1936, Rosario dejó sus clases de corte y confección para alistarse en el bando republicano, y bajo las órdenes de otro héroe clásico del republicanismo en guerra, Valentín González, El Campesino, participó en la defensa de Madrid. Aprendió a fabricar bombas caseras y a utilizarlas contra los fascistas del Cuadillo; el 15 de septiembre el estallido de una de estas bombas le mutiló un brazo: desde entonces, Rosario pasó a llamarse La Dinamietera, símbolo vivo del coraje que mujeres excepcionales como ella, o La Pasionaria, demostraron en un momento tan crítico y salvaje como aquel. Inmortalizada por Miguel Hernández en uno de sus poemas, La Dinamitera sigue siendo un ejemplo para todos aquellos descendientes de los millones de españoles que lucharon por la democracia y la libertad; ella, como tantas otras y tantos otros enemigos del fascismo, son el testimonio más importante con el que contamos para defender nuestros ideales democráticos. Porque el ejemplo y la vida de los luchadores por la libertad sigue siendo la base de nuestras reivindicaciones republicanas, jamás desistiremos en reclamar lo que nos fue arrebatado por las hordas que jamás creyeron en nuestra libertad. Gracias Rosario. ¡Viva la República!

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políticas sociales lunes, 17 de diciembre de 2007 |

El plácido viaje hacia el centro del Partido Socialista va a tener consecuencias en todos los sentidos. Si bien es cierto que este giro derechista puede suponer la captación del voto del centro-izquierda más conservador, las políticas sociales más progresistas se verán afectadas por esta deriva. Mientras que esta legislatura ha estado marcada por una profunda revisión del ordenamiento legal en temas que atañen, fundamentalmente, a los colectivos más vulnerables del sistema, la próxima se presenta, estigmatizada sin aún empezar, como la legislatura de la contención y el miedo. Miedo a los grupos de poder conservadores que operan, con total libertad e impunidad, contra los deseos mayoritarios de la sociedad española; una contención en políticas sociales que implican, de entrada, un giro tan conservador que ni tan siquiera la ampliación de los supuestos de la ley del aborto ni el estudio de la legalización de la eutanasia activa [presentes en el anterior programa electoral de 2004] se abordarán en esta próxima legislatura. Los principales causantes de este brusco freno a las políticas sociales progresistas son el Partido Popular, la Iglesia y un sector conservador del PSOE que, en los últimos tiempos y aprovechando el contexto de crispación artificial creada por la derecha, ha tomado el mando del barco de ZP. Frente a este retroceso sustancial en materia de derechos sociales que representan los dos principales partidos del arco parlamentario, Izquierda Unida ya ha prometido la inclusión de dos propuestas necesarias: la creación de una Ley Integral contra la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género”, pionera en el mundo, y una ampliación de los supuestos de la actual y obsoleta Ley del aborto. Con la primera, Izquierda Unida pretende tipificar como delito las “declaraciones y acciones manifiestamente homófobas”, con fuertes multas de hasta 10.000 euros; la aplicación de políticas de discriminación positiva, como favorecer políticas de creación de empleo para los y las homosexuales que sufran acoso o discriminación laboral; campañas de sensibilización en cuestiones de sexualidad y género en las escuelas e institutos de toda España. La ampliación de la Ley del aborto, con supuestos nuevos como la “imposibilidad de conciliar la vida familiar o el de un conflicto personal y familiar” constituyen un salto cualitativo importante. Junto a estas propuestas, Izquierda Unida ya ha prometido la inclusión de un proyecto de Ley para legalizar la eutanasia activa y la promoción de medidas para reforzar la laicidad del Estado.

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Aberraciones heteropatriarcales [bis] domingo, 25 de noviembre de 2007 |

La caducidad del heteropatriarcado es incuestionable. Una parte de la sociedad aún se rige por los esquemas básicos de un sistema sociodiscursivo incapaz de asumir la obvia transformación a la que hemos asistido en estos dos últimos siglos. La violencia sexista, amparada por las categorías básicas de la norma patriarcal y heterosexual, es la responsable directa de la muerte, en lo que va de año, de 69 mujeres en España. La violencia contra las mujeres, tanto la física como la psicológica, es una lacra amparada, en parte, por un modelo social incompatible con el estado de derecho. Esta violencia, sutil y casi imperceptible está más generalizada de lo que la mayor parte de los mortales creemos. Los sistemas de dominación heteropatriarcales ejercen su poder a través de los espacios mismos de lo cotidiano: los hombres que censuran la vestimenta de sus parejas, que deciden los lugares que éstas pueden o no frecuentar, con quiénes se pueden relacionar…, son una parte más del engranaje de un sistema de dominación abyecto. Esta censura cotidiana, tanto en lo relativo a la vestimenta como a la propia sociabilidad de las mujeres, es una forma más de violencia machista a la que, de ninguna manera, podemos dar cobertura. Las instituciones del heteropatriarcado, véase matrimonio o noviazgo bajo premisas tradicionales, legitiman práctica sociales tan censurables como las anteriores. Legitiman la conversión de las mujeres en objetos [de deseo y posesión] por parte de sus parejas masculinas; legitiman formas de dominación que atentan contra la integridad misma de las mujeres y, lo que es peor aún, contra la libertad de las mismas. La caverna tradicionalista, la misma que sume en los abismos de lo abyecto a homosexuales, bisexuales o transexuales, es la responsable directa de lo que está sucediendo. La incompatibilidad de su mundo con nuestro discurso básico es manifiesta; sin una plena equiparación en derechos en el plano real, tanto de mujeres como de homosexuales, cuyas realidades cotidianas escapan muchas veces a lo codificado legalmente, nuestras sociedades no podrán avanzar ni un ápice más.

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Vaticanadas jueves, 6 de septiembre de 2007 |

La deriva paranoide y ultraconservadora de los jerarcas del catolicismo más recalcitrante no parece detenerse, ni ante nada ni ante nadie. El último episodio de intromisión católica, de despotismo religioso y arrogancia sin límites lo ha protagonizado el Secretario de Estado del Vaticano, tras una crítica sistemática de éste [y se sobreentiende de la jerarquía vaticana] a la política en materia de derechos sexuales y reproductivos consensuada por los representantes de cada una de las delegaciones nacionales de Amnistía Internacional. Durante los dos últimos años, los delegados nacionales de Amnistía han estado debatiendo las implicaciones del aborto y sus consecuencias en aquellas cuestiones relativas a los derechos humanos. Como promotores de la vida, el principal de los derechos humanos existentes, y activos detractores de la pena de muerte, Amnistía siempre había mantenido una postura ambigua a este respecto. La organización, sin entrar en juicios de valor respecto a esta práctica [ni la promociona ni la critica públicamente], lleva estos últimos años embarcada en una campaña global cuyo principal objetivo es poner coto a la violencia extrema que más de la mitad de las mujeres del globo sufren a manos de sus parejas, sus familias, jefes, desconocidos… Tras un análisis profundo de la situación de las mujeres en todo el mundo, el panel de expertos de Amnistía Internacional llegó a la conclusión de que las mujeres se hallan, en grandes extensiones del planeta, desamparadas legalmente. La vida sexual de las mujeres se halla, en muchos casos, en manos de sus despóticas parejas, y en los casos más extremos, controlada por las legislaciones represivas, heteropatriarcales y misóginas de algunos estados. Así, las mujeres que son descubiertas abortando, en países como Nigeria, pueden ser sentenciadas a la pena capital en juicios sin nulas garantías procesales; en otros países, las mujeres son perseguidas sistemáticamente y encarceladas por practicar abortos, o por tenerlos de forma natural; en otros, a las mujeres con embarazos ectópcios [aquellos en los que el feto no tiene posibilidades reales de sobrevivir al parto], les es denegada sistemáticamente el acceso a una cirugía capaz de salvar sus vidas.

A estos terribles casos hay que añadir los más que documentados casos de violación en contextos de guerra o violencia interétnica. La violencia sexual ha sido una práctica común en guerras como las de la extinta Yugoslavia [donde la violación constituyó uno de los medios más comunes de plasmación de los odios interétnicos]; en el genocidio de Ruanda, y en la más reciente crisis humanitaria y guerra de Darfur [Sudan]. Los embarazos productos de estas violaciones refuerzan el trauma y la exclusión social típica de estos casos, y lo que es peor aún, la obligación social o estatal de mantener la gestación de estos fetos producto de una acción criminal, es un atentado en toda regla contra los derechos reproductivos y sexuales de la mujer violada. Amnistía calcula que en torno a 70.000 mujeres en todo el mundo mueren al serles denegada una intervención médica en el caso de embarazos no deseados, ectópicos o complicados. El Vaticano criticó la decisión de Amnistía de defender los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres violadas, y muy especialmente, su inalienable derecho a hacer uso del aborto en todos los casos ya expuestos [y en aquellos libremente decididos por ellas mismas], al considerar que las mujeres en general, ni tan siquiera las violadas, pueden recurrir a las prácticas abortivas. Pero no se puede pedir más a un Estado dirigido por hombres que dicen practicar la castidad, mientras sodomizan a niños; que se dicen heterosexuales puros, mientras en la oscuridad practican sexo con otros hombres; y que predican el amor universal al mismo tiempo que siembran odio y propagan un mensaje excluyente y aberrante.

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Que me excomulguen martes, 24 de abril de 2007 |



Las aguas andan revueltas allá por México D.F., la segunda urbe más grande del globo. Todo ello por un proyecto de ley que pretende legalizar el aborto en las primeras 12 semanas de gestación. En un país de profundas convicciones católicas, donde más de un 80% de una población total de más de 100 millones de personas se considera súbdita del romano pontífice, sacar adelante un proyecto como éste implica una oposición radical y frontal del mundo de la caverna, la derecha política y la ortodoxia religiosa. En un país en el que las Iglesias distribuyen una suerte de propaganda ultra-conservadora que vilipendia a homosexuales, mujeres feministas y cualquier actitud progresista; en un país en el que desde el púlpito se condena a los borrachos y homosexuales a los fuegos de infierno [sic - fui testigo de tal aberrante frase en la Catedral Metropolitana de DF]; en un país donde el machismo al más puro estilo hispano campa a sus anchas, esta oposición ejemplifica hasta qué punto la intolerancia de aquellos que se dicen seguidores de un mensaje basado en el amor y la fraternidad mutua, se ha adueñado de los destinos de la Iglesia de Cristo.
La despenalización del aborto en las 12 primas semanas supone dar libertad absoluta a aquellas mujeres que deseen interrumpir su embarazo. Ya no tendrán que alegar motivos como la violación, malformación del feto o riesgos para la vida de la embarazada, ya que la Asamblea de Representantes ha ampliado el margen para que las mujeres sean dueñas de sus cuerpos [el Estado no puede asignarse el papel de dueño del cuerpo físico de los ciudadanos] y de sus destinos. Con gran acierto, los 44 diputados que votaron sí a la despenalización, basaron su decisión en un informe del Comité de Bioética Mexicano en el que se afirmaba que en las 12 semanas de gestación, el embrión no puede ser considerado un individuo biológico, ergo, ni mucho menos un ser humano. Éste carece de una vida independiente al hallarse aún fuera del útero materno. El desarrollo cerebral aún se halla en ciernes y las conexiones neuronales que implican el poder sentir dolor o placer son aún inexistentes.
La Iglesia Católica, en un alarde de despotismo y chantaje inaceptables, declaró que excomulgaría a los diputados que votaran a favor de esta reforma. Ello implica que los miembros del izquierdista Partido de la Revolución Democrática [PRD] serán expulsados de por vida de la Iglesia. Como viene siendo habitual, la doble moral de los prelados católicos viene a justificar un esperpéntico juego a dos bandas de una incoherencia infinita. ¿Excolumlgó la Iglesia a los políticos que en 1982 aprobaron la Ley del Aborto en España? ¿Excomulga la Iglesia a aquellas mujeres que acuden a las clínicas abortistas? ¿Excomulga la Iglesia a aquellos que públicamente defendemos el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo y sus propias vidas? Pues desde aquí, por defender el aborto; los derechos de los homosexuales, transexuales e intersexuales; el feminismo; el laicismo; la independencia Estado-Iglesia; los divorcios; la libertad sexual; la cohabitación sin matrimonio; por ser de izquierdas; y por creer que el Papa es un pelele autoconvencido de su infalibilidad y erigido en un superhombre de dudosa credebilidad, pido a la santa Iglesia Católica que me excomulgue de una vez por todas por rojo, ateo y otras muchas cosas que ésta preferiría no saber...

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8 de marzo jueves, 8 de marzo de 2007 |



Las lógicas patriarciales, heterosexistas y violentas son los motores de una de las principales lacras globales: la violencia ejercida contra las mujeres. A través de los discursos de la diferencia, de las relaciones de poder de género instituidas o las imágenes y la praxis de la dominación/sumisión, millones de mujeres siguen siendo partícipes, a la fuerza, de trágicos contextos de violencia en distintas esferas. Mientras que la forma de violencia contra las mujeres más extendida sigue siendo la interfamiliar [aquella que se realiza en los ámbitos privado-domésticos], muchas otras mujeres han de enfrentarse a contextos excepcionalmente aberrantes. En todas y cada una de las situaciones de crisis posibles, de riesgo o de violencia, las mujeres suelen ser las peor paradas; ellas son las que, a través de sus cuerpos, pagan los horrores del odio inter-étnico, a través de los mecanismos de la violación sexual, instituida como una venganza en contextos de guerra o violencia entre comunidades raciales, nacionales o étnicas distintas; son las que más pierden, junto a los niños y los jóvenes, en los conflictos armados: las mujeres refugiadas, las mujeres viudas o las mujeres mutiladas son las imágenes más explícitas de las consecuencias atroces de la guerra y la violencia armada.
En los contextos de paz o estabilidad social e institucional, las mujeres no suelen salir ganando tampoco; de poco importa que no estalle un conflicto armado cuando en cualquier esquina de una gran urbe, en cualquier lugar de la jungla oaxaqueña o chiapaneca o en cualquier prostíbulo de carretera, las mujeres son objeto de abusos sexuales, violaciones y demás formas de dominación sexista. Y lo que es aún peor, que la práctica del abuso en el propio núcelo familiar sea una realidad diaria mucho más común de lo afirmado hasta la fecha. Millones de mujeres son explotadas en regímenes de esclavitud moderna, de facto, por sus parejas o familiares; son obligadas por los marcos discursivos a desarrollar labores y tareas específicamente destinadas a ellas; son sometidas a contextos de violencia física y emocional que las denigra y deshumaniza. Son estas lógicas, las del patriarciado heterosexista occidental, las mismas defendidas por la horda de la caverna y la multitud que los apoya, las auténticas causantes de semejante lacra. Son los mismos que apelan al mantenimiento del orden tradicional como garante del buen funcionamiento de la sociedad; los mismos que anteponen su caduca visión de la familia a la lucha contra la realidad de la violencia doméstica, los que promueven esta aberrante realidad. De poco puede importarles que en el años 2006, únicamente en España, 70 mujeres perdieran su vida a manos de sus parejas sentimentales [este año ya van 11]; de poco les importa que 1 de cada 4 mujeres en el mundo sufran alguna forma de violencia en el ámbito familiar, cuando hay que defender lo indefendible. La horda tradicionalista y derechista afirma que los homosexuales están atacando a la familia, desestructurando la institución fundamental de nuestra sociedad actual. Pero omiten, vergonzosamente, la manera a través de la cual el régimen familiar tradicional ha sido conducido a un punto muerto, caracterizado por la imposibilidad se seguir avanzando en un modelo de lo doméstico cargado de millones de repugnantes historias personales: padres que violan o torturan a sus propios hijos; maridos que rocían con ácido a sus esposas; ex-novios que persiguen hasta darle muerte a sus ex parejas..., y así un largo listado de auténticos enemigos de la familia. ¿Realmente creen que unos millares de homosexuales unidos en laico matrimonio van a hacer tambalear las bases mismas de su caduco modelo familiar? Lo dudo.
Hoy, como cada 8 de marzo desde hace ya más de 98 años, la comunidad internacional celebra el día de las mujeres [en plural, y sin lo de trabajadoras, por favor]; un día necesario para seguir planteando las cotidianas y dramáticas realidades a las que millones de mujeres deben enfrentarse a diario. Un día harto necesario para seguir avanzando en la aplicación práctica de los derechos ya recogidos, para eliminar cualqueir vestigio de esa vergüenza nacional que supone el terrorismo doméstico. Para seguir avanzando no sólo en las políticas de igualdad instituidas por el presente gobierno socialista [muy loables, por otra parte], sino en las políticas culturales del género, tales como la producción de un discurso y conocimiento históricos que tengan en cuenta a la otra mitad de la humanidad. Porque, mientras que esa otra mitad siga estando sometida a las putrefactas relaciones de poder heteromasculinas, nuestras sociedades jamás podrán presumir de ser enteramente democráticas, libres o igualitarias.

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izquierda unida





AVISO A NAVEGANTES

Corren malos tiempos para la libertad de expresión. En la era del terror global, la seguridad y la lucha contra un fantasma difícil de definir, el estado de excepción de facto que sufrimos recorta, cercena y redefine nuestros inalienables e irrenunciables derechos. Desde este humilde blog nos oponemos a la censura o a cualquier recorte de las libertades conquistadas. Así mismo, rechazamos cualquier ideología totalitaria que atente contra los principios básicos formulados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Cualquier visitante puede expresarse libremente en este blog siempre y cuando respete los fundamentos básicos de la citada Declaración. Aquellos comentarios que atenten contra la dignidad de las personas, su integridad física, sus creencias personales, ideología política, estilo de vida, género y opción sexual podrán ser eliminados si el autor así lo considera necesario. El autor se hace responsable de todos los artículos aquí publicados, no así de los comentarios de los participantes o visitantes de la página.

Xerach F. Smeding