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¡Toma Navidad! viernes, 14 de diciembre de 2007 |


Burlando la censura...

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Yo también soy antimonárquico miércoles, 3 de octubre de 2007 |



Que la democracia liberal es harto imperfecta es algo más que obvio, pero que un sistema que se dice democrático se rija por parámetros antiguorregimentales es algo que escapa a la razón. Nuestra actual Constitución es un reflejo de las incoherencias intrínsecas a un sistema monárquico-parlamentario como el español: una institución que se basa en los lazos sanguíneos heteropatriarcales de sus miembros no encaja bien con un sistema de libertades y derechos. Si como bien dice la Constitución de 1978 todos “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”, ¿cómo puede entenderse que ese mismo marco constitucional legitime que unos ciudadanos, por el simple hecho de apellidarse Borbón, accedan automáticamente a la Jefatura del Estado sin antes haber sido sancionados por la voluntad popular? ¿No reside la soberanía nacional en el pueblo español? ¿No implica esto que el acceso por lazos de sangre a la Jefatura del Estado vulnere el ya mencionado artículo 14? Al parecer, la horda de fanáticos monárquicos, que se dicen liberales y demócratas [vaya chiste] dicen opinar todo lo contrario. Y para ello, se basan en una sarta de mentiras y tópicos derivados de un fenómeno muy particular: la construcción de una memoria histórica al servicio de la monarquía y de sus grupos afines. Así, a modo de mantra incuestionable, a las nuevas generaciones se nos ha martilleado el cerebro con una suerte de propaganda monárquica que ha mitificado hasta extremos nauseabundos, el “ejemplar y modélico” proceso de transición hacia la democracia. La transición, liberada de sus miserias, males y mentiras ha terminado por convertirse en un proceso histórico intocable e incluso sacro. Así, los propagandistas de este régimen pre-liberal, a través de unos mantras menores pero repetidos hasta la saciedad [Juan Carlos de Borbón es un monarca campechano; gracias a él tenemos una democracia en España; es el garante de la libertad y la unión indisoluble de la nación española; la monarquía española es de las menos ricas del mundo…], han logrado convertir una aberración institucional antiguorregimental en un paradigma democrático indudable. Y yo me pregunto ¿qué tiene de democrático un rey que, por el simple hecho de apellidarse Borbón vive en un palacete, es Jefe de un Estado y vive a costa de los Presupuestos Generales? ¿No éramos todos los españoles iguales ante la ley, sin importar nuestro origen, sexo y mil cosas más?

pd: me uno a la campaña "yo también quemo a la Monarquía", en solidaridad con aquellos cuya libertad de expresión está siendo violada por un Estado que se dice democrático pero que persigue a aquellos que disienten del pensamiento único monárquico.

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República o República lunes, 17 de septiembre de 2007 |

Tras más de 30 años tocando los Borbones [como bien dicen los amigos de El Jueves], y ante los continuos ataques contra uno de los derechos más sagrados, el de la libertad de expresión, ya va siendo hora de que se abra un debate serio sobre la definitiva vertebración política del Estado español. Que en una supuesta democracia las “injurias” [un término demasiado laxo y genérico] a la sacrosanta institución monárquica constituyan un delito, es una contradicción difícil de asumir por aquellos que creemos en la democracia radical. Pero si a ello unimos el objetivo hecho de que la persona del rey es inviolable jurídicamente hablando [ergo, éste no puede ser procesado por un tribunal en ningún caso, haya o no cometido un delito grave como un asesinato o un robo]; que la familia real vive a costa de los Presupuestos Generales del Estado; que no tributan a la Hacienda pública; que no tengan la obligación de declarar sus gastos ante las instituciones públicas…, llegamos a la conclusión de que los Borbones son algo más que parásitos infectos. El monarca actual [el “campechano”] es el heredero directo del Estado franquista; fue nombrado por Franco como su sucesor, y para rematar la faena, juró su cargo ante las Cortes franquistas y la bandera del pollo. Pues bien, ya va siendo hora de que en este país podamos debatir con seriedad el rol de los reyes y su horda anexa [hijos, nietos y demás garrapatas “chupasangre”], la contradicción intrínseca de la democracia liberal y la monarquía hereditaria y el grave atentado contra las libertades y los derechos civiles que la Fiscalía General del Estado, con la ayuda del PSOE en el poder, están llevando a cabo procesando a directores de revistas, articulistas, humoristas gráficos y ciudadanos de a pié cansados de tanta mierda borbónica. Las opciones a la monarquía son claras: o una república liberal, democrática, laica y plural, o nada. ¡República ya!

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izquierda unida





AVISO A NAVEGANTES

Corren malos tiempos para la libertad de expresión. En la era del terror global, la seguridad y la lucha contra un fantasma difícil de definir, el estado de excepción de facto que sufrimos recorta, cercena y redefine nuestros inalienables e irrenunciables derechos. Desde este humilde blog nos oponemos a la censura o a cualquier recorte de las libertades conquistadas. Así mismo, rechazamos cualquier ideología totalitaria que atente contra los principios básicos formulados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Cualquier visitante puede expresarse libremente en este blog siempre y cuando respete los fundamentos básicos de la citada Declaración. Aquellos comentarios que atenten contra la dignidad de las personas, su integridad física, sus creencias personales, ideología política, estilo de vida, género y opción sexual podrán ser eliminados si el autor así lo considera necesario. El autor se hace responsable de todos los artículos aquí publicados, no así de los comentarios de los participantes o visitantes de la página.

Xerach F. Smeding