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Que no te engañen

En los últimos mítines electorales hemos asistido a una radicalización del mensaje de los aspirantes a la presidencia. El codiciado “centro”, el espacio inexistente cuyo lugar ocupa, muy al contrario, una masa de 3 millones de votantes potencialmente progresistas [pero políticamente indefinidos e inactivos], parece no serlo tanto para socialistas y populares. Zapatero ha empezado a utilizar la estratagema electoral más sucia de todas: apelar al voto útil de izquierdas. Es la estrategia de los que son comparseros de la crispación política de la derecha; es la patética materialización de la falta de ideas de una socialdemocracia en deriva, carcomida por sus estructurales contradicciones: y es que uno no puede ser de izquierdas y apoyar, decidida y explícitamente, políticas neoliberales como las del anterior gobierno. No se puede ser de izquierdas y no subir el salario mínimo interprofesional a los 1.100 euros; no se puede ser progresista afirmando que se ha generado empleo y ocultar, con la otra mano, el evidente hecho de que ese empleo es de una calidad monstruosa. No se puede ser de izquierdas y negar el derecho a que en éste país las Cortes debatan sobre la ampliación de la ley del aborto y del derecho inalienable de todo ser humano a acceder a una muerte digna. No se puede ser de izquierdas y bajar impuestos, y lo que es aún peor, dilapidar las posibilidades de aplicar una fiscalidad justa y progresiva: que paguen más los que más tienen. Zapatero ha apelado, en Zaragoza, al “voto útil”, es la historia de siempre: sólo votando al Partido Socialista [Obrero] Español hay garantías suficientes de que la derecha rancia y casposa del Partido Popular no acceda al poder. Pero esta apelación trampa reside el germen del engaño socialista: ellos no son de izquierdas, ni practican políticas progresistas y justas; ellos son socialdemócratas, los vendidos neoliberales que, incapaces de entender la contradicción estructural de su condición, pretenden engañarnos con una sarta de mentiras imposibles de digerir. La izquierda auténtica, democrática, laica y republicana, la representamos aquellos que creemos que los derechos humanos básicos han de ser defendidos a capa y espada: ampliación de la ley del aborto y sustitución por una ley de plazos; derecho a la eutanasia; una política fiscal justa y progresiva; una escuela pública laica y de calidad, sin religión en las escuelas; una universidad pública 100% gratuita; una política medioambiental seria y comprometida con los tratados internacionales suscritos por España; 0.7% al desarrollo; un trabajo digno y bien pagado: somos precarios, nos merecemos un salario mínimo de 1.100 euros; cultura libre y gratis, el canon es un robo; derecho a decidir nuestro futuro político: queremos una República y un Estado federal. Que no te engañen…

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  • Anonymous Anónimo says so:
    9:00 a. m.  

    Absolutamete de acuerdo con usted, en este país, desde que murió franco, siempre ha ganado la UCD, llámese como se llame.

    Esto no hace más indicar la sabiduría innata de un pueblo que contra todo pronóstico no hace más que acertar desde 1979. Aquí (y en todo el mundo civilizado) lo que se quiere es bienestar económico, y las mejoras sociales poquito a poquito, según el recambio generacional las vaya admitiendo, unos quieren más, otros quieren menos... Pero desengáñese, lo primero es le bienestar material, dentro de una marco democrático como el actual, por supuesto.

    La izquierda, en gran parte de sus propuestas tiene que convencer que lo que quiere hacer no perjudicaría gravemente al bienestar, y claro, éso no es fácil. Como no partamos de que las personas son egoístas corremos el riesgo de darnos un trompazo (lo que le ha pasado a la izquierda en el S.XX)

    Hay otros tipos de propuestas de la izquierda que no dependen del bienestar, sino de que la sociedad en las que se implantan sean de general aceptación, ahí topamos con factores, educacionales o religiosos, ahí se va más despacio de los que unos quisieran y más deprisa de lo que otros quisieran. Si a usted le parece que se va muy despacio o muy deprisa, eso significa que usted está situado en uno de los dos extremos, no lo olvide. No obstante es cierto que a veces hay que "pinchar" un poquito a la sociedad para que espabile, pero eso hay que saberlo hacer, no sea que el pinchazo lo que haga es reventar el globo, eso es lo que se llama tener sentido de la oportunidad política. top

  • Blogger Xerach says so:
    8:31 p. m.  

    Lo que usted dice es una gran verdad: las siglas de aquellos que han gobernado en España desde la RE-implantación de la democracia poco importan si las políticas, a grandes rasgos, han sido las mismas. En cuanto a qué los cambios y la ampliación de derechos requieren de tiempo, creo que en el caso español la madurez democrática de los ciudadanos de éste país está más que demostrada. En tan sólo 30 años hemos demostrado a medio mundo que en este país de una complejidad extrema, todos y todas tenemos un sitio. Y sí, es cierto que la izquierda auténtica, aquella más allá de la socialdemocracia actual, tiene la titánica misión de convencer a una buena parte del electorado que sus propuestas de futuro no sólo son razonables, sino compatibles con el Estado de derecho y los Presupuestos Generales. Un saludo. top

izquierda unida