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La doble moral


Los Estados Unidos son, sin lugar a dudas, una gran nación. Grande en contrastes, diversidad, riqueza, extensión, desarrollo cultural, cosmopolitanismo... Pero también es una nación corroída por las desigualdades socioeconómicas, la pobreza, el fanatismo religioso y las contradicciones más variopintas. Leo hoy en El País que uno de los líderes de los más de 30 millones de evangélicos norteamericanos, Ted Haggard, se halla implicado en un escandalo homosexual de lo más tórrido. Al parecer, el presidente de la todopoderosa y neocon National Association of Evangelics [Asociación Nacional de Evangélicos - NAE] pudo haber mantenido relaciones sexuales con un prostituto de Denver, Michael Jones [de 49 años], durante al menos tres años.
Haggard es conocido por su radical oposición a los matrimonios homosexuales y a la extensión de derechos a este colectivo en Estados Unidos y en su Estado de Colorado. De hecho, en las elecciones al Congreso, Senado y algunos Estados de la Unión, Haggard ha apoyado el "sí" en el referendum que celebra el Estado de Colorado para introducir una expresa prohibición contra los matrimonios entre individuos del mismo sexo.
Michael Jones afirma haberle vendido anfetaminas al reverendo, una acusación que el propio Haggard ha reconocido como cierta. A pesar de ello, niega haber mantenido relaciones sexuales con el acusador y supuesto chapero.
Jones parece haber fallado en la prueba del polígrafo que se le efectuó este viernes. Pero el acusador afirma poseer unas grabaciones en las que implicaría a Haggard en el escándalo.
Pero lo más surrealista del caso no es el hecho en sí que un neocon evangelista haya mantenido relaciones sexuales con una persona de su mismo sexo, sino que Hagger es íntimo amigo del presidente Bush [de hecho es uno de los habituales a las reuniones con dirigentes conservadores norteamericanos en la Casa Blanca].
La noticia salta a la palestra a sólo cuatro días de las elecciones en Estados Unidos, en un contexto de clara decadencia del radicalismo conservador de la administración Bush y un auge de las aspiraciones demócratas a controlar el Congreso norteamericano. Pero además, es el segundo escandalo homosexual que salpica a un miembro del poderoso lobby neocon en menos de un mes. El congresista republicano por Florida, M. Foley, fue acusado [con pruebas] de haber enviado correos electrónicos de explícito contenido sexual a varones menores de edad y ex-becarios del Congreso. Lo más sorprendente es que los propios compañeros republicanos de Foley conocían la pedófila perversión de su colega. Algunos afirman que hasta Bush conocía los hechos.
El panorama político de los Estados Unidos es algo más que un esperpento evidente. La política norteamericana está infectada por el virus de la hipocresía y la doble moral, tan típica de los moralistas y conservadores estadounidenses. En el Huffington Post leo que un senador republicano conocido por sus comentarios explícitamente racistas, Strom Thurmond, mantenía relaciones con un amante negro; que dos conocidos gigantes neoconservadores defensores de la moralidad y los valores tradicionales, W. Bennett yR. Limbaugh, eran adictos al juego y a las drogas duras; que el líder de las juventudes evangélicas ultraderechistas, R. Reed, había hecho campaña junto a un corrupto lobby republicano para construir casinos en reservas indias, y haber apoyado los abortos ilegales realizados a mujeres obligadas a prostituirse en las Islas Marianas [territorio norteamericano]. Y que decir de los cientos de escandalos sexuales en los que están implicados miembros de la jerarquía católica norteamericana.
Lo peor es que son estos fanáticos y radicales los que fomentan el odio y el rechazo hacia las minorías de todo tipo presentes en uno de los países más diversos y plurales del globo. Estos son los mismos que en España andan insultando y fomentando el odio hacia el otro, amparados por las ondas de la COPE, apoyados por la inmoral moralidad de la Conferencia Episcopal y protegidos por el discurso homofóbico del Partido Popular.
Que asco me dan...

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